POR LA ESPIRAL
CLAUDIA LUNA PALENCIA
-Krugman:
abogado del diablo
Hace unos días, Paul Krugman, economista estadounidense premio Nobel de Economía 2008, levantó olas en la Unión Europea (UE) tras vaticinar la salida de Grecia del euro y un “corralito” en España.
Como si el océano de la globalización
no estuviera suficientemente picado, Krugman continuó la consigna denodada
contra el euro y provocó que hasta el propio Cristóbal Montoro, ministro
español de Hacienda, desmintiera la
especie.
Cuando la mayor parte de los
economistas llamamos a la calma porque en la globalización muchos son los
efectos positivos, aunque es verdad también se potencian los negativos, el
también columnista del New York Times actúa como un auténtico abogado del diablo
favoreciendo al dólar y a la economía
estadounidense.
Existe
una auténtica guerra contra la Unión Europea (UE) y en especial las
apuestas concentran por una caída del euro y la desintegración de la eurozona
aunque apenas el primero de enero del año en curso sucedieron los festejos por
la primera década en circulación de la moneda común.
El euro inició cotizando por debajo de
la unidad respecto al dólar, después -en poco menos de dos años-, alcanzó la paridad uno a uno con el billete
verde para iniciar una carrera de fortaleza en la que, inclusive ha llegado a
cambiarse un euro a razón de 1.45 dólares.
Ahora bien dentro de la gran crisis
actual destaca la resistencia del euro tanto en la recesión de 2008 como en la cúspide de los problemas
de deuda, alto desempleo, especulación y problemas de salud financiera de
diversas entidades europeas. A pesar de todo, el euro cotiza en 1.2732 dólares.
Quizá por ello la calamidad en boca de
Krugman retumba como llamado para los inversionistas internacionales, especuladores
y cazaoportunidades en pro de derrumbar al euro.
Digno para la reflexión, si alguien en
su sano juicio puede solicitar el
colapso monetario debido a la extinción de la eurozona.
Recordemos
que primordialmente la joven moneda obtuvo
la confianza de inversionistas internacionales, ahorradores de la
eurozona y otros puntos geográficos; es expresión de inversión, ahorro,
comercio, crédito, transacciones, turismo, moneda refugio y figura en las arcas
de los bancos centrales de muchos países en el mundo que decidieron
diversificar sus reservas en divisas.
El
euro representa aproximadamente una tercera parte del mercado internacional de
deuda, mientras que el dólar un 44 por ciento. Además, es la segunda moneda más negociada en los mercados
de divisas, utilizándose en aproximadamente
40% de las transacciones diarias.
En el ámbito mundial, más de la cuarta parte de las reservas de
divisas están en euros. Países como Brasil, Rusia, India y China tienen un
volumen relevante de reservas en euros y Corea del Norte dejó de utilizar el
dólar americano para el comercio internacional luego de preferir al euro.
De acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional (FMI) “al 30 de junio de 2011, los 139 Estados miembro que
detallan la composición de las divisas extranjeras que integran sus reservas,
alcanzaban 1,006 billones de euros, un 2.5% más que al 31 de marzo”.
A COLACIÓN
Podemos encontrar diversidad de formas
para desarrollar una guerra, Tsun Tzu lo explica mejor que nadie en “El arte de
la guerra”. En la globalización un
ataque especulativo consistente y despiadado sumado a una crisis de confianza
pueden ser letales.
En esta guerra librada de forma
irracional contra el euro están los intereses de Washington, la actuación de cancerberos como Krugman y las casas calificadoras de deuda, no
hacen más que contribuir a la protección del dólar como moneda hegemónica
aunque la economía estadounidense ostente el título de la más endeudada del
mundo.
Aquellos analistas que llevan años
llenando de tinta las páginas de periódicos abogando por la “muerte del dólar”
deben entender que el imperialismo sigue siendo americano, a pesar de China.
No olvidemos que desde la década de los
noventa, el dólar terminó por socavar al yen y reducir el poderío económico de
Japón; el euro es el nuevo enemigo a vencer, la joven moneda con sus
contribuciones importantes para
diversificar el sistema monetario internacional y darle otro tirón de
fuerzas con nuevas opciones de financiamiento en los mercados internacionales.
Y es que, depender únicamente del
dólar, es una esclavitud nutrida en forma de señoreaje a favor de la Reserva Federal de Estados Unidos y de las
condiciones impuestas por Estados Unidos.
P.D. Le
invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com








