Columna Por la Espiral
*Claudia Luna Palencia
-¿Una doble recesión?
Nadie
sabe a ciencia cierta hasta dónde tocará fondo la crisis derivada de la deuda
soberana de distintos países del orbe. Por el momento, economistas, financieros y empresarios discuten
por una doble recesión.
Una
doble recesión (double deep recession) tendría graves implicaciones a escala
mundial y son reales las probabilidades de caer nuevamente en el estancamiento
económico cuando todavía no se alcanza a salir de la curva de depresión de
2008.
El
ciclo económico de Estados Unidos es preocupante con crecimientos marginales y
desempleos altos: la caída de 3.5% en 2009 y una recuperación al 3% en 2010 no
fue suficiente para reactivar el sector industrial, la construcción y el sector
inmobiliario; para este año, el PIB estadounidense podría cerrar entre un 2% a
un 2.1% y continuar sobre de esa senda en 2012.
A
todas luces un crecimiento marginal
para uno de los pilares económicos mundiales por su derrama comercial,
financiera, de negocios e inversiones.
Después
está el escenario complicado de la Unión Europea (UE) con la crisis de la deuda
soberana, la discusión de la insolvencia griega y la falta de liquidez en otros
países miembros; impera una tensión derivada de si pudiese beneficiar o no
dejar fuera de la zona euro a
determinados miembros y devaluar la moneda común. Hay miedo de abrir todavía
más la caja de Pandora y no tener punto de retorno social.
En
la UE, la caída de 4.1% del PIB en su conjunto en 2009, tuvo un ligero repunte
de 1.7% en 2010 y para 2011 la expectativa siempre cambiante por la situación
volátil ubica un PIB promedio de 2% y
de entre 1.3% a 1.5% en 2012.
Tanto
Estados Unidos como la UE son dos convalecientes que no logran superar el
infarto económico de 2008, atrapados en una crisis de confianza por parte de
inversionistas serios y de especuladores caza oportunidades.
La
reciente difusión de un video de un broker de Goldman Sachs (que luego dijeron
era falso) disfrutando con los prolegómenos de una doble recesión advirtiendo
que “allá donde pierdan muchos, ganarán otros pocos” fue recibida con desagrado por parte de diversos ministros de
Economía de la UE.
Hasta
el mismo Emilio Botín, presidente del Grupo Santander, declaró en Madrid “que
no habrá recesión”, uno de los hombres de negocios más importantes intenta
calmar el gallinero.
El ciudadano
de a pie tiene la incertidumbre del tamaño de golpe económico que podría caer
en su bolsillo y un ahorrador asustado no es bueno para ningún grupo
financiero, como un inversionista nervioso tampoco lo es para un determinado
sector económico; ni un especulador que empieza a mover el mercado accionario y
cambiario buscando las ganancias de corto plazo.
El
problema es recobrar la credibilidad y la confianza, decirle a la gente que los
gobiernos tienen margen de acción sobre de las economías, evitar con ello una double
deep porque sin credulidad no hay nada.
A COLACIÓN
La
crisis que vivimos tiene una carga de diversos componentes y emociones, de
variables cuantitativas y cualitativas; a la fecha no ha sido superada la
crisis del ladrillo en Estados Unidos, ni en México u otros países de la Unión Europea. El sector
construcción es pilar del PIB, sin
experimentar una expansión considerable y estable, no podremos dejar la depresión.
Tampoco
funcionan las tasas bajas de crecimiento económico con tasas elevadísimas de
desempleo, tanto el consumo, ahorro y crédito, se ven afectados con los
desniveles. Muchos bancos europeos tienen en su haber miles de casas con
hipotecas impagadas, poseen activos que les están generando un costo y deudas
enormes por cobrar.
Más
complejo todavía es el peso de la deuda soberana sobre del PIB, la presión
fiscal y presupuestaria es muy alta sobre todo porque recala en los hombros de
los ciudadanos.
Esta
crisis maldita nos tiene tomados de las manos, se lleva con ella la calidad
para poder sobrevivir, el empleo y sus prestaciones, el Estado Benefactor y la
esperanza de millones de jóvenes que aguardan por una primera oportunidad
laboral.
A
la doble recesión nos arrastran las decisiones tardías de Barack Obama y la
falta de consenso en la Unión Europea. La ausencia de liderazgo político para
tomar resoluciones rápidas en lo económico es quizá el punto más angustiante
para no salir del hoyo.
P.D Presidente de Entorno XXI. Te invito a que opines
respecto del tema en mi blog: http//claudialunapalencia.blogspot.com


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