POR LA
ESPIRAL
*Claudia
Luna Palencia
-Los
costos del México bárbaro
En los calores de la Revolución
Mexicana, John Kenneth Turner, periodista estadounidense describió en “México
bárbaro” los horrores de la Revolución Mexicana en un país geográficamente
vasto e incontrolable.
De aquella literatura revolucionaria,
cualquiera de sus pasajes semejan el
rostro adolorido del México moderno del siglo XXI, un país secuestrado por una
panda de gente sin ley y con pretensiones de someter a una de las economías que
desde años muy atrás fue convocada a
figurar como una de las principales del mundo.
Todavía a estas alturas muchos nos
preguntamos ¿qué fue lo que pasó? ¿por qué los telediarios, programas y
noticieros de buena parte de los países
socios de México únicamente difunden la nota roja?
A veces las preguntas cunden en el
sentido de sino habrá otras cosas buenas que comunicar acerca del país.
A principios del siglo XX Kenneth
Turner relató las atrocidades llevadas a cabo por gavilleros que entraban a las
haciendas, las saqueaban, quemaban, mataban a sus dueños, violaban a sus
mujeres y dejaban huellas de su paso con decenas de colgados para atemorizar
con tal nivel de destrucción.
Con el tamaño de la dimensión
geográfica retomar el control fue una de las etapas más difíciles de la época
post revolucionaria así como convocar y
convencer a la gente acerca de las bondades del desarme y reestablecer las
leyes civiles.
Por eso es que tantas armas de alto
calibre y granadas circulando por territorio nacional no pueden dejar tranquilo
a nadie como sucede actualmente ya cerca de 2012.
Y pareciera no importarle al presidente
Felipe Calderón quien todavía se toma con tibieza el tamaño de las
importaciones no autorizadas de armas provenientes desde Estados Unidos.
Menudo negocio para el mercado negro
resulta el tráfico de armas. La operación de “rápido y furioso” que tomó por
sorpresa al presidente Barack Obama y a su homólogo mexicano tiene muchas
etiquetas de las centrales de inteligencia americanas.
El meollo es un mercado que moviliza
demasiado dinero. El peligro para el Estado es de tantos civiles armados,
cifras extraoficiales indican que el año pasado el tráfico de armas entre
México y Estados Unidos creció 250% a una cantidad cercana a los mil 500 millones de dólares y que además de
vender armas usadas en guerras pasadas con un parqué utilizado en Irak en los
noventa o en Afganistán en 2000,
también están traficando con armas de nueva gama.
A COLACIÓN
El gobierno de la ciudad de México a
cargo de Marcelo Ebrard, suspirante a la Presidencia, implementó desde 2006 un
programa a favor del desarme; sin
cifras precisas todavía acerca de su éxito o fracaso, se opera cambiando armas
por becas educativas.
Lo necesario e imprescindible sería
extender este tipo de programa hacia toda la Federación, con una frontera
permeable e insegura tanto al Norte como al Sur del territorio debería ser casi
una obligación que gobiernos estatales y municipales llamaran a la población a
canjear las armas en su poder por cupones de alimentos mensuales, dinero o
becas educacionales.
De alguna manera hay que comenzar a
desarmar a México, tanta gente armada no es precisamente una forma de
salvaguardar la paz ni de preservar el Estado.
Para México es un desafío titánico
porque además sin exigir visado para estadounidenses ni canadienses tenemos un
traspatio inseguro, una verdadera coladera para la delincuencia, lo ilegal y
todo tipo de crímenes.
Por ende para amansar a ese México
bárbaro y bronco deben tomarse medidas drásticas iniciando por una frontera
segura en ambos sentidos, lo hemos escrito reiteradamente; hay que extender a
nivel federal un programa de desarme civil explicarle a la gente el riesgo para
los niños de tener granadas o armamento en casa.
Asimismo establecer servicios de
inteligencia verdaderamente confiables y alertas porque a nivel global se ha
detectado que detrás de cada guerra civil está la mano de la CIA, ellos jugando
en doble vía surtiendo de armamento a montescos y capuletos. Así como también
detrás de cada operación con dinero negro hay un Citibank involucrado.
Lo que no puede suceder más es dejar
correr el tiempo y pensar que las cosas como están de malas en México se
resolverán por osmosis o generación espontánea.
P.D. Le
invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.
*Economista
y columnista especializada. Presidente de Entorno XXI



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