Columna
Por la Espiral
*Claudia
Luna Palencia
-Los mayores paraísos fiscales
Técnicamente un paraíso fiscal es “un
territorio o Estado que se caracteriza por aplicar un régimen tributario
especialmente favorable a los ciudadanos y empresas no residentes, que se
domicilien a efectos legales en el mismo. Típicamente estas ventajas consisten
en una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los
principales impuestos”
En
la práctica, las variantes son multiformes y muchos países pueden esconder o
disimular “islas financieras que sirven de camuflaje para paraísos fiscales”.
Fundamentalmente
hay dos tópicos que buscan tanto ahorradores como inversores al momento de
sacar el dinero de su país de origen para esconderlo en otro: 1) El respeto al
secreto bancario con una buena dosis de opacidad de por medio. 2) Atractivos
intereses y privilegios por mantener sendas cantidades de dinero en la cuenta.
Y
a pesar de que diversos organismos internacionales están a la “caza” de los
paraísos fiscales en tiempos en los que incrementa el movimiento de flujos
monetarios de origen ilícito ligado con
terrorismo, secuestro, compra de armamento y otra larga lista de actividades ilegales, aún así éstos
continúan vigentes.
El
hecho es que son una magna tentación para muchos políticos, gobernantes en el
poder que sacan el dinero de las respectivas arcas nacionales para ingresarlo
en cuentas en el extranjero, tal como recientemente trascendió con nombres como
Hosni Mubarak, ex presidente de Egipto o del fallecido dictador libio
Muammar Gaddafi.
No obstante, pese a todas las presiones por dar por concluido el
privilegio en los paraísos fiscales, lo único que podemos decir como un logro
es que Suiza modificó el trato a los dineros provenientes de políticos en el
poder.
Desde febrero pasado opera en el país
helvético una ley llamada “Duvalier”
(por Jean Claude Duvalier, ex dictador de
Haití) que permite restituir a los pueblos el capital sustraído por pillos en el poder. De esta forma cuando
alguien conocido por tener un cargo político de alto rango abre una cuenta en
Suiza inmediatamente se le ficha como “persona
políticamente expuesta” y se vigila el comportamiento del flujo de los
ingresos.
A COLACIÓN
Mientras el mundo llora sus horas más
bajas en materia económica y se buscan culpables de lo mal que lo estamos
pasando, la evasión fiscal, el dinero que se mueve de manera ilegal y la
opacidad persistente en los llamados paraísos fiscales mantienen a muchos en la
indignación total en tiempos en que todos estamos convocados a ser
contribuyentes.
Recientemente Tax Justice Network emitió un estudio en el que puso en tela de juicio los esfuerzos del G-20 para
eliminar el blindaje de los paraísos fiscales.
Luego de un amplio análisis de 72 jurisdicciones, Tax Justice
Network concluyó que los criterios utilizados para elaborar una lista negra de
paraísos fiscales es inadecuada e ineficaz.
Según el estudio, el avance en el
intercambio de información simbolizado en varios acuerdos bilaterales suscritos
desde 2009 para salir de esa lista negra es más un manifiesto en el papel.
Muchos
paraísos fiscales captan incluso más dinero que antes y estamos hablando de
Suiza, Islas Caimán y Luxemburgo.
Todavía entre los mercados más opacos
figuran Suiza y muchas de las plazas
financieras que han dado fama al concepto de paraíso fiscal como Caimán,
Jersey, Belice, Barbados o Gibraltar. Curiosamente Suiza sigue ocupando la primera posición pero también destacan Luxemburgo y Estados Unidos.
Por cierto que Belice, ubicado en el
traspatio sur de México, tiene en los últimos seis años un auge como paraíso
fiscal de llamar la atención. Incluso es considerado en América Latina
importante lavadero de dinero para mafias, carteles de la droga, grupos ligados
a la compra y venta de armamento.
Desde mi punto de vista, mantener
paraísos fiscales en funcionamiento es una actividad reprobable porque nada de
lo que se tenga que ocultar puede ser bueno y menos en momentos en que la
economía paralela e ilegal avanza con celeridad. Mucho dinero del terrorismo y
el secuestro termina en cuentas opacas, sin olvidar la merma social y el daño
moral que ambos provocan.
Por ello es que el mundo legal pide
cuentas claras, transparencia, fin a los números ocultos, las cuentas sin
fiscalizar, no se vale que a media Humanidad se le pida seguir las reglas y a
la otra se le permita hacer lo que mejor le plazca.
P.D
Te invito a que opines respecto del tema en mi blog:
http//claudialunapalencia.blogspot.com



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