POR LA
ESPIRAL
*Claudia
Luna Palencia
-Morir intestado: una irresponsabilidad
En México hablar de cultura financiera,
cultura del pago, cultura del seguro, cultura del ahorro y de la previsión es
como arar en el desierto.
Por alguna razón, no sé si es parte de
la idiosincrasia del mexicano se deja todo al “hay se va” sin considerar
riesgos y el futuro inmediato o lejano.
En el cuento de la Cigarra y la Hormiga
se describe precisamente la diferencia entre una actitud previsora y otra
totalmente caracterizada por la dejadez.
Cuando llega el invierno, las consecuencias suelen ser totalmente
contrarias para quien tomó todas las precauciones respecto de quien holgazaneó
o creyó que cualquier esfuerzo sería innecesario.
De manera muy similar acontece en el
invierno de la vida del ser humano, muy pocos son los precavidos, digamos los
responsables de preparar serena y anticipadamente todo lo necesario para la
partida definitiva.
Por supuesto, hablamos de un tema que a muchos disgusta pero que pocos abordan
con sensatez: la muerte corpórea es un enfrentamiento para preparar una serie
de papeles en los cuales asentar de manera clara y ordenada el reparto de
bienes a fin de evitar a los familiares que se quedan toda una serie de
trámites engorrosos, costosos y largos para poder disponer del mucho o poco
patrimonio de la persona que ya murió.
Siempre lo he dicho y defendido: testar
es una cuestión de responsabilidad, no implica que te vayas a morir mañana, en
cambio que la persona que hizo su mucho o poco patrimonio valora a tal grado su
esfuerzo que jamás permitiría que el Estado o un banco se quedara con su dinero
o bienes.
Ojalá que en México todas las personas
mayores de 18 años tuvieran la visión
de realizar su testamento.
No importa si el patrimonio es mucho o
poco, empero, debe solicitarse un testamento. No es imprescindible señalar bien
por bien, simplemente puede señalarse el deseo expreso de heredar a la persona
o personas indicadas, y con eso ganar la tranquilidad de que cuando la
presencia física falte, habrá herederos que podrán disponer de los bienes sin
problema alguno.
El meollo es que en la actualidad muere
más gente intestada que con testamento, al menos ocho de cada diez
personas, y eso implica un verdadero
drama para los deudos que, muchas veces sin dinero, no tienen posibilidad de
pagar por un abogado para llevar un juicio o peor aún encuentran un abogado
buitre que lleva el juicio y se queda con el 70% de los bienes señalados en el
testamento.
A COLACIÓN
Hace algunos días me escribió una
lectora llamada Edith Garduño relatando precisamente los avatares en cuestión:
“Mi cuñado falleció y dejó una cuenta bancaria, la cual tiene como beneficiario
a mi suegro; es decir al papá de mi cuñado. No obstante, en el banco no les han
podido resolver nada ya les llevaron
acta de defunción, pero quieren el contrato y no lo tienen. Entonces piden un
juicio intestamentario, el punto es que llevamos más de año y medio con esto”.
Por lo anterior es la insistencia de invitar a la gente a realizar
su testamento, no importa la edad, ni la cuantía de los bienes acumulados, es
un acto de amor, de valorar lo que hicieron en vida; de importarles sus seres queridos y evitarles problemas, porque
un juicio intestamentario implica tiempo y dinero. Mucha gente se cansa y lo
deja por la paz.
Para realizar un testamento basta con
ser mayor de edad, muchas delegaciones en la ciudad de México mantienen
programas de apoyo a la realización de
testamentos cobrando algo simbólico, también están los notarios que por un testamento
simple y sencillo cobran entre mil a 3 mil 500 pesos, entre más complicado sea
el testamento más caro será. Pero el documento de herencia vale si tan solo se
señala en éste la voluntad expresa de heredar todos los bienes a la o las
personas deseadas con sus nombres muy bien anotados tal y cual constan en
credencial de elector y acta de nacimiento; en caso de menores de edad, nombrar
tutores y albaceas.
Insisto no hay que aguardar a los 70
años de edad para pagar por un
testamento. La muerte no conoce distingo alguno, ni hora, ni día, no respeta cánones.
P.D. Le invito a que opine del tema en
mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.
*Economista
y columnista especializada. Presidente de Entorno XXI


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