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lunes, 16 de noviembre de 2015

La red del terror



Interesante gráfico presentado por el periódico El Mundo que recrea la extensión de la onda del terror del Estado Islámico,  la seguridad a todas bruces queda vulnerada cuando los atacantes son lobos solitarios dispuestos a inmolarse ellos mismos causando el mayor daño civil posible. 

En mi opinión debemos como ciudadanía aprender a reaccionar con un protocolo determinado ante un potencial atentado, qué se puede hacer en este caso sobre todo para reducir en  lo posible los daños colaterales. 

El verano pasado en un Thalys que partió desde Bruselas rumbo a Francia un individuo que cargó su arma en los servicios fue reducido gracias a que había dos soldados estadounidenses que hacían turismo.   Su pronta reacción impidió una tragedia mayúscula, quizá la tragedia  que finalmente perpetraron el viernes 13 de noviembre y que también buscaron -a todas bruces- fuera masiva.

¿A qué voy? A ciudadanos que deben aprender a vivir en un mundo inseguro, frágil en el que ya no es únicamente reaccionar ante una emergencia por smog o por un terremoto sino también a saber qué hacer en caso de un atentado terrorista. 


En los vídeos cortos grabados por personas externas a la sala Bataclan en varios se les pregunta a los afectados que corren, unos heridos cojeando, otros arrastrando a sus amigos abatidos, les preguntan:    qu'est-ce qui se passe, y nadie responde. Quizá nos haga más falta concienciarnos de que la única forma de atajar al terrorismo unicelular pero coordinado es cerrando filas entre nosotros mismos y coadyuvando con nuestras fuerzas de seguridad.

En Estados Unidos después del 11 de septiembre se inoculó entre la población una cultura de  previsión comenzando por reportar, como ciudadanos, cualquier actividad sospechosa, la más mínima. "Report any suspicious activity" se leía en todas las vías rápidas. 



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