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viernes, 13 de noviembre de 2015

PRESIÓN EN LAS PENSIONES




POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Presión en las pensiones

En el siglo XXI se duplicará la esperanza de vida del ser humano a una media de cien años de edad lo que en centurias pasadas no se logró por una concatenación de factores como las guerras, en la actualidad es uno de los grandes hitos de la nueva Era cibernética y nanocientífica. 

Últimamente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) emitió un estudio en el que demuestra que el reloj biológico es más duradero aunque sin profundizar bien a bien por qué en unos países se vive más tiempo respecto de otros; el análisis es concluyente: somos más longevos.

A falta de revelar el secreto de Dorian Grey, la clave del asunto se presupone  simbiótica derivada de una combinación de factores cuantitativos y cualitativos mientras los avances científicos y médicos procuran la  supervivencia a dolorosas enfermedades, padecimientos raros y males otrora incurables por ende... mortales.

El quid de la cuestión en el diario vivir es si  es la comida, la consabida dieta más el ejercicio englobados a una calidad de vida con el menor estrés posible lo que premia para vencer el paso del tiempo. Japón, por ejemplo, por muchos años ha servido de modelo de  imitación para  avezados nutriólogos y otros expertos asesores de la salud.

Precisamente, en el documento base de la OCDE denominado "Health at Glance  2015" nuevamente es Japón el país estrella con la mayor esperanza de vida con un promedio de 83.4 años (en el documento México se ubicó casi en el cabús con una esperanza de vida de 74.6 años).

De entre todo el listado de 34 países, el campanazo  lo ha dado España colocándose en segundo sitio con una media de 83.2 años; el resultado es peculiar debido a la larga y desgastante crisis económica  que desde 2008 ha dejado sentir su destrucción erosionando el tejido socioeconómico español.

El meollo del asunto es que se vive cada vez más tiempo lo que no trae aparejada una positiva correlación de vivir en mejores condiciones  lo más deseable para todos.  Por  lo menos de lo que se trata es evitar a toda costa la factura de la marginación y la precariedad derivada de una pensión insuficiente o inclusive ausente.

Precisamente  en atención a esta impostergable prioridad, en España acontece un debate entre los partidos políticos acerca de la necesidad de reformar el actual esquema de pensiones en la nueva  Legislatura que resultará de las próximas elecciones generales, el 20 de diciembre. 

No es baladí menos en una sociedad que ensanchará la pirámide en la punta de la llamada tercera edad y que, además, enfrenta una tasa de natalidad del 9.14%, una de fecundidad de 1.32 hijos por mujer en edad fértil en detrimento de la evolución de su población  anclándose en el llamado "invierno demográfico".

Desde hace poco más de cinco años han emergido diversos estudios internos que analizan este cariz arenoso, en el  Informe Pulso Demográfico Allianz publicado en 2011 se advierte que "España vivirá el tsunami de las jubilaciones en 2040."

Muchísimos españoles están abocados a un futuro en el que serán ancianos sin hijos ni nietos. La inmigración no es solución suficiente para paliar la tasa de fecundidad tan baja que se da en España ni el problema de las pensiones dado que persiste un  profundo desequilibrio en el mercado laboral y  con la aguamala del desempleo flotando en el océano de la recuperación española.

La pirámide demográfica  se está engrosando  en la punta con cada vez mayor población por encima de los 50 años de edad pensionándose en años en los que todavía tiene un potencial productivo.

Para el año 2027 "los españoles que hayan cotizado más de 38 años y seis meses podrán retirarse a los 65 años de edad. Y el resto podrá hacerlo a los 67 años de edad. Es decir, en 2027 la edad de jubilación anticipada será la que hoy es la edad de jubilación mínima normal."

El quid es quién trabajará en activo para pagar a tantos pensionados; cómo hará frente el Estado español con un déficit público del 5.8% del PIB en 2014 -el segundo más acucioso de toda la Unión Europea (UE) después de Chipre; y una convulsa deuda pública a punto de llegar al 100% del PIB. 

Porque está muy bien que se viva más tiempo pero también hay que garantizar que se viva dignamente y no se cocine una generación de lumpenpensionistas subsumidos a una pobreza de bolsillo ante incipientes pensiones o su ausencia total debido a la imposibilidad de las finanzas públicas de honrar su amortización.

Hay que ajustar las cuentas: empeorará  la salud del sistema de pensiones en España de continuar haciéndose más progresivo el desfase actual con trabajadores jubilándose a los 65 años, viviendo cerca de los cien años y  menos trabajadores en activo contribuyendo en menor proporción. Ya hay políticos que barajan la creación de un impuesto especial.

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