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lunes, 16 de noviembre de 2015

TERRORISMO Y CAMBIO CLIMÁTICO





POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Terrorismo y cambio climático


En poco menos de un mes acontecerá en París un evento de enorme envergadura y trascendencia para nuestro actual modo de producción: la  XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático que pretende lograr un acendrado acuerdo global que vaya mucho más allá del Protocolo de Kyoto  para incorporar otro, definitivo, en pro de descarbonizar al planeta.

Una vez cumplido determinados Objetivos del Desarrollo del Milenio (2000 a 2015) se ha extendido un nuevo acuerdo marco hasta el 2030 en el que además se han añadido imprescindibles como la reducción de las energías contaminantes y  aminorar la dependencia en las energías fósiles.  

Precisamente para llegar al próximo cónclave parisino se ha venido trabajando en los últimos años no nada más con diversos lobbys, grupos interdisciplinarios, investigadores, científicos, la amplia nomenclatura política sino que también se ha incluido hasta al propio Papa Francisco como vocero a favor del cambio climático y de un real compromiso sustentable entre los gobiernos del mundo.

Campanas al vuelo: el tiempo apremia y para como vamos terminaremos perdiendo la batalla contra la maldita contaminación, las elevadas temperaturas culpables de haber borrado la línea entre las estaciones del año y la amenazante nube de smog omipresente en nuestras vidas.

La cita en París pretende un solidario y permanente convenio global consistente en limitar el aumento de la temperatura global en menos de 2 grados centígrados; precisamente "la calentura" del planeta es lo  más angustiante.

Recordemos que 2014 fue el año históricamente más caliente y fue diciembre también el mes más caliente históricamente hablando algo que no  podemos echar en saco roto dado que impacta en la vida de todos los seres vivos no es únicamente al ser humano sino al ciclo biológico-reproductivo de plantas, flores, semillas, cultivos y desde luego a los animales.

En los albores de este año, les comenté precisamente en esta columna acerca de la severa advertencia que Jeffrey D. Sachs, director de The Earth Institute, lanzó en una conferencia en Madrid al respecto de las amenazas globales cernidas como acertijos esperando por una solución acertada.

Sachs entonces fue contundente "si en este o un año más el mundo no adopta, todos en conjunto, un  profundo compromiso para modificar la dependencia hacia  las energías fósiles, será muy tarde para la Civilización". 

Por ello es que la cita de París es impostergable, vital y todo un parteaguas porque implicará que 170 países de distintas ideologías, culturas, razas, credos, democracias o no concordarán en descarbonizar sus sistemas productivos e industriales así como en reducir su dependencia en las energías fósiles. 

Todo un hito porque en este  desafío  es necesario ir todos a parejo de no hacerlo no habrá forma  de parar un proceso de extinción que para muchos ya comenzó como el propio Sachs afirma "se empieza con las plantas, los animales y se termina con el ser humano".
A COLACIÓN
Para el senador Bernie Sanders, contendiente Demócrata para obtener la candidatura por su partido para las presidenciales en Estados Unidos,  hay una misma línea de expresión para el terrorismo y el cambio climático inclusive retroalimentándose.

Para él la explicación del neoterrorismo celular del siglo XXI es conclusión de la falta de oportunidades en unas partes del mundo respecto de otras a tal punto que además de retroalimentarse se correlacionarían casi directamente: a mayor problemática en la escasez de recursos provocada por el cambio climático mayores probabilidades de que esto se traduzca en un terrorismo como respuesta de odio ante los desequilibrios y desigualdades.

Sanders  ha declarado que la CIA y el Departamento de Defensa respaldan la creencia de que el cambio climático puede provocar expresiones de terrorismo.

Por si son peras o son manzanas, ¿qué es lo que provoca el caldo de cultivo para el terrorismo? Me parece que podemos perdernos en un catálogo de  respuestas y no siempre tan racionales como las que argumenta Sanders podríamos encontrar hasta una mera y subjetiva motivación para provocar daños a terceros sin un leitmotiv. 

Quizá se esconda una pretensión de asustar a la población a volverse más sustentable para evitar la propagación del terrorismo pero la verdad de las cosas es que en Medio Oriente comenzaron a matarse hace décadas y no precisamente por ser más o menos ecologistas.  

Y Estados Unidos no puede negar su participación -también hace décadas- como foco desestabilizador en una región que ha vuelto a sus momios y  a sus nuevos monstruos contra nosotros.  Lo de París, lamentablemente  el más reciente atentado terrorista es lo que es...



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