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viernes, 4 de diciembre de 2015

ABENGOA ESTABA MAL DESDE 2011





POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia


-Abengoa  estaba mal desde 2011


Abengoa se ha convertido en un dardo envenenado en el tablero de la globalización porque su crisis financiera desparrama una serie de efectos perniciosos por  los cinco continentes.

Por supuesto, unos países están más expuestos que otros allá en donde Abengoa está llevando diversos proyectos, obras construidas y gestiona inclusive su administración por varias décadas.

Lo que en apariencia es el cisma de una gran empresa multinacional derivado de graves problemas de endeudamiento en realidad afecta a varios gobiernos que le concedieron el desarrollo de diversas obras de relevante calado, impacta asimismo a importantes bancos que le apalancaron con sus créditos; y llega hasta el ciudadano más común con sus inversiones puestas en fondos de inversión con títulos y acciones en Abengoa. 

La onda expansiva se traslada a todos los niveles y es mayúscula porque además está adherida al grado de internacionalización de esta empresa andaluza.

En España, la cuna natal de Abengoa, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha estimado en hasta 415 millones de euros el riesgo público hacia esta multinacional andaluza: está segmentado en una deuda con el Instituto de Crédito Oficial (ICO) por 130  millones de euros; a Cofides la debe 75 millones y  a Cesce 210 millones de euros.

Aunque la oscuridad es todavía más profunda porque del endeudamiento por 20 mil 265 millones de euros atados a un hilo, la banca española le prestó al grupo que comanda la familia Benjumea un total de  4 mil 300 millones de euros siendo Santander el que más lo financió por 1 mil 558 millones de euros.

Pero también hay gente preocupada, sí ahorradores simples.  Hasta el momento se ha ventilado que Aurum Renta Variable, gestora de Popular Gestión Privada, mantiene un portafolio de inversiones con títulos de Abengoa por aproximadamente 82 mil 900 euros. 

El desplome en el mercado bursátil de la empresa venía anunciándose a lo largo del año de forma más acuciosa en el verano. De cerrar 2014 a 1.769 euros por acción, la semana pasada con la turbulencia en pleno  tras darse a conocer el preconcurso de acreedores, llevó al título a ubicarse en 0.252 euros por acción y hubiera sido peor de no sacarse momentáneamente del trading para darle un respiro.
A COLACIÓN
Estuve revisando los informes anuales de Abengoa, desde 2009 hasta 2014, para valorar desde qué año se salió de control la deuda haciéndose cada vez más pesada hasta llegar a comerse su viabilidad presente.

En 2009, en su informe se presume de su acelerado proceso de internacionalización que le permite evadir la crisis interna en España y en la UE vinculando sus proyectos sobre todo con Estados Unidos y Brasil. Dos de los países más expuestos al cisma de Abengoa.

En 2011, en el informe correspondiente la nueva brillante estrella es México como un socio con el que van haciendo una serie de negocios ganando cada vez más licitaciones de peso pesado, tanto en el rubro de las energías como en otras obras, todo muy ligado con Pemex y CFE.

De mi análisis, con base a sus estados financieros, se desprende que  Abengoa ya sabía que tenía problemas serios en 2011 cuando su deuda neta total con y sin recurso excluyendo la ligada con proyectos que todavía no están operativos creció hasta 5 veces su valor de EBITDA (las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) al ubicarse en 5 mil 510 millones de euros y sus ganancias en un mil 103 millones de euros. 

En 2012, esa misma deuda era  de 6.6 veces las ganancias brutas de Abengoa y a partir de entonces, decidieron "mañosamente" cambiar el formato de presentación de sus informes para dificultar el seguimiento de la serie y camuflar que el Titanic tenía todos los compartimentos anegados de agua menos la pequeña sala de mando del capitán. Ya no aparece el dato financiero  de la deuda neta total con y sin recurso excluyendo la ligada con proyectos que todavía no están operativos.

Con México su exposición al riesgo hacia esta multinacional no es peccata minuta por sus múltiples compromisos con CFE y Pemex y el dinero adelantado para iniciar obras  este año.

Otra  pésima nueva para México es que Abengoa no ha cumplido con el pago de las amortizaciones correspondientes de dos emisiones de bonos, ni con los intereses  de otras cuatro emisiones.

Los que creyeron en invertir en el programa de bonos de Abengoa, en la buena fe de la empresa, ahora se dan de bruces porque nadie sabe ni quién, cuándo y cómo les pagarán.

Estamos atestiguando una historia macabra de una empresa que sabía de sus problemas, los ocultó, siguió ganando más cuota de mercado internacional al hacerse de nuevas  licitaciones, realizó sendas ampliaciones de capital, se metió en las tripas del IBEX 35 y del Nasdaq; lanzó bonos al mercado para financiarse colocando esas minas en el incauto ahorrador.

Y ahora, después de que sus directivos se sirvieron con la cuchara grande, en vísperas de fiestas navideñas no tienen dinero para pagar las nóminas necesitan un préstamo por 100 millones de euros para cubrirlas. Me quedo sin palabras...

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