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miércoles, 30 de diciembre de 2015

ADIÓS AL INDIGESTO 2015



POR LA ESPIRAL
    Claudia Luna Palencia
@claudialunapale

-Adiós al indigesto 2015


El año agoniza, cada segundo evanece para no volver jamás, quedan atrapados recuerdos en la memoria individual también punzadas temblorosas en la conciencia. Si es menester, cada quien realizará su muy particular corte de caja.

En la memoria colectiva persiste otro retrato: 365 días de marcados contrastes muchos tonos negros y grises ante otros pocos  claros y luminosos.

La crisis humanitaria ha sido una retórica constante a lo largo de 2015, la ACNUR desgrana las cifras del dolor: 11 millones de desplazados, 4 millones de refugiados y medio millón de muertos civiles; tan devastador como los desplazamientos provocados por la Segunda Guerra Mundial
En Europa la situación les rebasa. Hasta el 21 de diciembre pasado, unas 972 mil 500 personas habían cruzado el Mediterráneo y más de 34 mil  llegaron a Bulgaria y Grecia desde Turquía por vía terrestre.

Siria se ha convertido en un enorme foco rojo cuyas consecuencias funestas todavía no alcanzan el cenit en la pequeña gran aldea global.

El resquebrajamiento de esta nación de Oriente Medio ha obligado al acercamiento entre líderes políticos de países equidistantes para buscar una pretendida solución en  medio de todos los sensibles intereses cosidos con hilo de oro negro.

Pero también ha diseminado el terrorismo exportándolo al mundo, esa lacra maldita  con rostro de "cualquiera" ha inoculado el temor en Occidente en la medida que van aconteciendo eventos crueles, incivilizados e inhumanos. 

El boomerang del odio ha sido lanzado por las fuerzas del Estado Islámico a una serie de países, nadie está a salvo. Los atentados nos recuerdan la vulnerabilidad de un mundo tecnológicamente avanzado pero limitado para encontrar fórmulas sólidas en pro de la convivencia, la tolerancia y primordialmente la paz.

El miércoles 7 de  enero en París,  el atentado contra la revista Charlie Hebdo posicionó los estragos de la radicalización islamista en el corazón de la libertad, igualdad y fraternidad.

En el discurrir del año, las células de Boko Haram, Al Qaeda y el ISIS se han encargado de llenarnos de dolor e impotencia lo han hecho en el seno de Europa -incluyendo a Turquía-, y de forma usual en varios países de África inclusive usando a  mujeres y niños con bombas.

El viernes 13 de noviembre, también en París, el terrorismo puro y duro volvió a cobrar nuevas vidas inocentes, ajenas a un conflicto que no  les pertenece, pero víctimas por vivir en libertad lejos de  fundamentalismos.

Lo más vil de este año es el terrorismo, no puedo más que lamentar las cientos de muertes de gente inocente así como las contadas por miles a causa de los combates en Siria.

Este año ha sido de fragilidad en las relaciones internacionales, de tensión fronteriza... del suspiro contenido a que alguien pulse el botón equivocado.
A COLACIÓN
Entre la claridad de 2015, el éxito de la Conferencia del Clima de la ONU en París (COP21) ha implicado la suma de enormes esfuerzos  de ponerse de acuerdo en varios idiomas y unir los intereses  por encima de las distancias culturales e ideológicas.

El hecho de salvar el futuro de los seres vivos y por supuesto de la especie humana, no es peccata minuta, el acuerdo es indivisible: limitar a toda costa la emisión de gases de efecto invernadero, el documento signado por 196 jefes de Estado es además vinculante para evitar que el calentamiento del planeta sobrepase los dos grados centígrados. 

Es un esfuerzo sin precedentes muy por encima del Protocolo de Kioto revelador además de que cuando la debacle está cerca  no hay más que luchar con denuedo para darle un futuro a nuestros hijos y nietos.

Deberían ser esas mismas virtudes las que convocaran un concierto de entendimiento global para evitar que mareas humanas sufran por culpa de la guerra en toda su maléfica expresión. Oscuros y claros de un año dramático. 








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