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martes, 15 de diciembre de 2015

Debates malencarados



Si alguna lección aprendida y que deberá corregirse en el futuro inmediato ha dejado la actual campaña política en España es la perentoria necesidad de  regularse los debates y crear un formato único que no esté a  merced del control de los medios de comunicación.

Esta campaña, tan mediática pero también tan digitalizada por las redes sociales ha dejado muchos sinsabores comenzando porque los candidatos no transmitieron bien a bien los mensajes, programas y propuestas que SI anunciaron en corto en distintas audiencias y también en sus mitines de campaña.

He tenido la oportunidad de escuchar en vivo a cuatro de los seis candidatos y he tenido la oportunidad de escuchar también en vivo las propuestas de sus asesores económicos al respecto de política social, política exterior, impuestos, seguridad social, pensiones, Cataluña, reforma constitucional y política de empleo.

En televisión, los debates quedaron reducidos a fuego enemigo con toda la artillería hasta las argucias más sucias para descalificar al otro toda vez que vergonzosamente fueron excluidos dos candidatos al Gobierno como son Andrés Herzog de UPyD y Alberto Garzón de IU.

Y todo es tendencioso si el presidente Rajoy falta a un debate se le aplaude y concede más victoria que pérdida;  y cuando debate con Pedro Sánchez  del PSOE, le achacan la victoria a los dos ausentes más fuertes como son Albert Rivera de Ciudadanos y Pablo Iglesias de Podemos.

Pero... y si no es así, y si el el baremo de indecisos del 42% no logró reducirse porque más que indecisos son desencantados, hartos, hastiados en general de la política.

Esperemos a que hablen las urnas el próximo domingo. Si el abstencionismo no logra reducirse tendremos la respuesta: gente incrédula que considera que todos son lo mismo con el único afán de llegar al poder. Y entonces será un fracaso total y absoluto de debates malhechos, tendenciosos, discriminatorios, pésimamente mal moderados. Y el , ganador sera el abstencionismo, la apatía y la incredulidad.

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