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viernes, 11 de diciembre de 2015

EVITE MALGASTAR

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia


-Evite malgastar


Gastar hasta lo que uno no tiene esa parece ser la consigna de cada fin de año, empero, estas fechas precisamente deberían servirnos de escarmiento para no iniciar 2016 llenos de problemas de endeudamiento.

Sabrá usted, amigo lector, que hay un punto que  repetimos consuetudinariamente hasta el cansancio: gastar por encima de nuestras posibilidades.

Hay psicólogos que interrelacionan cierto grado de felicidad al gastar, al consumir y hasta a un sobre estimado bienestar que curiosamente atrapa a la clase media en la falsedad de un espejismo como el de poseer  el árbol de Navidad más grande y los  maxiregalos como sinónimo de  poder adquisitivo.

Empero, la dicha no radica en la diatriba del poder económico  aunque el devenir de la sociedad actual insista en inocularnos dicho pensamiento manipulable  y predetederminista. 

Amigo lector, ha pensado bien a bien qué hará con su aguinaldo, no repita los errores seculares de cada año en los que sale en masa a adquirir todo cuanto encuentra en los anaqueles nada más para llenar un vacío interno porque, discúlpeme, la prosperidad no la proporciona un carro del supermercado a tope.

Sabía usted que como consumidores erramos más veces que acertamos y  todavía más en épocas del año en  las que un extra de alegría se cuela  a través del bolsillo.

Pero también supongo que está consciente que año con año que recibe su aguinaldo usted toma decisiones inacertadas acerca de cómo gastarse ese dinerillo. 

Sí, en efecto, la mayoría de las personas lo despilfarran en bienes de consumo, en regalos, en fiestas, cosas vanas e  inclusive  inútiles de las que después se arrepentirán.

Diciembre es  la big party de la aparente holgura y júbilo plastificado en serie,  no obstante, enero es el sepelio en serio del bolsillo: significa la ardua cuesta del primer mes del año y por ese delicado y repetitivo motivo  usted debería ser previsor. ¿Ya aprendió la lección del pasado?
A COLACIÓN
¿Cuando le dan la paga extra, el aguinaldo, en qué piensa? Lo primero, nos dice la experiencia es en gastarlo y disfrutarlo; segundo, en amortizar deudas y tercero, muy arrinconado posiblemente a alguien se le ocurriría ahorrarlo.

Con sentido común debería ser todo lo contrario: usarlo para pagar deudas, después para ahorrar lo que reste  y una pequeña porción destinarlo a algún gastito verdaderamente necesario. En efecto, el doceavo mes del año nos demuestra que no sabemos ser homo economicus ni consumidores racionales.

Pero es también en esa recta final en la que más nos equivocamos a la hora de realizar nuestros cálculos porque caemos en la tentación de las fiestas, el brindis, el relax y... compramos por comprar.

Quizá no sepa  que son diciembre, enero y agosto los meses que más facturamos en nuestra tarjeta; en los que más nos endeudamos por vacaciones,  regalos,  cenas, festividades, compras de aparatos eléctricos y en agosto, previo al regreso al colegio hay que adquirir uniformes, chorrocientos de libros y útiles, pago de inscripción, etc.

Todavía no aprendemos a calibrar bien a bien la base del ahorro, hay quien  argumenta que se requiere  de un basamento engrosado para iniciarlo aunque  la experiencia dicte todo lo contrario: se puede iniciar con ahorros pequeños,  paso a pasito.

No es momento tampoco de arriesgarlo ni en acciones ni en fondos  de inversión mi consejo como economista es que ese dinero bien ganado  lo metan en un depósito a plazo fijo u otros instrumentos conservadores.  Y es que más vale pájaro en  mano que ciento volando. En todo caso, cuide su esfuerzo!!!


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