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sábado, 19 de diciembre de 2015

ROMPER ATAVISMOS




POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Romper atavismos


El año 2016 no será desde luego el de las economías emergentes. Dice el dicho aquello de "años de pares años de males o pesares" y en verdad que muchos países subdesarrollados o en vías de industrialización correrán  dificultades en el nuevo año por venir.

No se trata de ser agoreros pero hasta la propia CEPAL, en voz de  la mexicana Alicia Bárcenas, anticipa que la región crecerá un tímido 0.2% en 2016... si bien le va.

Y lo matizo de gris porque todavía no sabemos bien a bien el piso de los petroprecios cuyos valores podrían descender hasta los veintitantos dólares por barril.

No, no será un año fácil y mucho menos porque los gobiernos de la región siguen siendo reactivos y no proactivos, la Reserva Federal concedió largos 22 meses para que los bancos centrales de cada país realizaran sus ajustes a fin de evitar el menor impacto colateral posible.

Como también el mercado de los hidrocarburos ha venido tintineando desde hace poco más de tres años el fin de  la hegemonía de la manipulación del petróleo como arma elemental contra las economías más industrializadas.

Así es que el nuevo año tendrá sus oscuros y en América Latina unos más profundos que otros: Brasil la economía más grande de la región continuará con su desaceleración, con una caída esperada del 2%;  mientras que para México, la CEPAL estima un PIB de 2.6 por ciento.

A pesar de largas décadas de reformas, Latinoamérica pervive expuesta a una  serie de variables exógenas y primordialmente al cambio de ciclo de las economías industrializadas.

Ello pone sobre de la mesa la necesidad de continuar con una segunda o tercera generación de reformas que en todo caso permita contar con un plan B en cada reverso del ciclo económico. 

México, por ejemplo, si bien desde el TLCAN despetrolizó su balanza comercial no ha logrado sin embargo hacer lo mismo con sus finanzas públicas fundamentalmente porque no cuenta con una base fiscal recaudatoria fuerte, progresiva e incluyente que además combata la corrupción, el mercado negro, las actividades ilícitas y el fraude fiscal.

Con esta carencia,  cada revés en los petroprecios significará recortes presupuestales, postergar muchos planes y trasladar los efectos al bucle económico.  
A COLACIÓN
América Latina es un caleidoscopio de muchas américas por ello tratar de analizar los sucesos de  un país desde la óptica de otro es arriesgado, no podemos comparar la economía brasileña con la mexicana a pesar del gran tamaño de ambas.

México mira demasiado al norte es más se encuentra profundamente vinculado económicamente hablando con el vecino del traspatio con el que comparte un Tratado de Libre Comercio (TLCAN)  desde el 1 de 1994.

Si el motor exportador del país azteca está dolarizado, si la economía mexicana vive además desde hace muchos años una dolarización paralela quizá sea tiempo ya de proponer una unificación monetaria con Estados Unidos y Canadá lo que permitiría contar con una sola expresión en las unidades de intercambio.

Sé que es  controvertido  pero los costos son mucho más elevados para empresarios, industriales, ahorradores y en general para la economía; deben reducirse los puntos vulnerables abiertos.

Reconocer la dolarización de la economía mexicana no es más que verificar  una realidad cotidiana en la que el peso sigue siendo el eslabón más débil en la expresión de negocios con Estados Unidos, el principal socio.

Quizá vaya siendo hora de reabrir una vieja discusión:    la unificación monetaria con Estados Unidos que como todo tema altamente sensible cuenta con pros y contras.

La sensación de pérdida de soberanía -siempre cuestionable- así como el rol que tendría el Banco de México; pero del otro lado subyace reducir la incertidumbre a todos los participantes de la economía, aminorar su exposición al riesgo cambiario que al final termina impactando al bolsillo del ciudadano. 

El país necesita de grandes debates  en torno al México después de 2020 para reconfigurarlo con un mayor grado de fortaleza y menor indefensión. Presumir de las cualidades pero achicar los defectos. 

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