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miércoles, 13 de enero de 2016

PETRÓLEO, PETRÓLEO, PETRÓLEO



POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale

-Petróleo, petróleo, petróleo



China, el dragón rojo que pintó de algarabía la expansión económica del mundo cuando sus reformas incipientes le catapultaron en el paroxismo del capitalismo de mercado, nos está dando varios sustitos en esta nueva fase de reformas internas en las que por cartabón requiere de una mayor transparencia para tranquilidad tanto de los inversionistas como de los organismos internacionales y por supuesto, de los países del orbe socios principalísimos de los chinos.

No es que se esté desmoronando todo lo contrario está realizando una serie de readecuaciones internas para continuar expandiéndose dentro del capitalismo financiero como ya lo hace de forma dominante en lo comercial en el ámbito internacional.

Pero en esa dialéctica se enfrenta a una fase de ralentización que impacta negativamente en sus negocios con otros países y en  la demanda de diversos commodities; por ejemplo, el petróleo.

China es el principal importador de petróleo del mundo con 7.4 millones de barriles diarios desplazó a Estados Unidos, la nación otrora energéticamente dependiente, que lleva tres décadas dedicada a modificar la composición de su canasta de insumos energéticos pasando desde las energías fósiles no renovables a  introducir también las renovables.

La alquimia americana (y también la invasión a Irak en marzo de 2003) ha reconfigurado, además de su dependencia, aumentó sus reservas del también llamado "oro negro" e inclusive con el fracking y el gas shale propulsando su producción le han dado a Estados Unidos un  nuevo rostro preponderante en el mercado de los hidrocarburos.

Mientras Estados Unidos encontró la fórmula para recambiar su dependencia, China tiene la pata coja en dicho sentido (por el momento ya veremos qué maniobras realiza en las próximas décadas quizá lo haga emulando la doctrina Bush).
Así es que siendo el principal importador no es de extrañar que una desaceleración en el motor de su crecimiento económico implique una menor demanda diaria de barriles de crudo; hecho que incrementa la oferta disponible diaria y coadyuva a deprimir los petroprecios.

Para la industria aeronáutica, naval y prácticamente todos los medios de locomoción y movilidad a base de diésel, gasóleo o gasolinas es una buenísima noticia que el pinchazo de la burbuja petrolera sea una realidad incontestable.

¡Albricias! Los consumidores desde luego lo celebran: al fin costará menos llenar el tanque de la gasolina; los precios de los boletos de avión serán más baratos y se aliviarán las finanzas de las economías que, como China, dependen de la importación de los hidrocarburos.

Pues bien ahora comprarán lo mismo pero destinarán menos dinero y el ahorro podría ser todavía más sustanciable dado que aún no se avizora el piso del colapso: ayer el  West Texas siguió descendiendo para cerrar en 29.93 dólares por barril.

Para la mezcla mexicana el dramatismo es acuciante su cotización está por debajo del precio de producción al venderse en 22.07 dólares por barril,  lo que implica déficit en caja... números en rojo. 

Si China y su ralentización económica, sus reacomodos internos, los reajustes en la cotización del yuan respecto al dólar (recordar que ya forma parte de la cesta de divisas que amparan los DEGS del FMI) le añaden dosis de nerviosismo a los petroprecios bien podríamos ver a más de un titular de Hacienda de países exportadores de crudo tirarse de los pelos y comerse las uñas ante la advertencia de Goldman and Sachs: precios de 20 dólares.

Aunque  hay sus catastrofistas los que juegan a la Cábala fatalista con un derrumbe de hasta diez dólares por barril, ¿será por eso que la OPEP ha convocado a sus anémicos miembros a una reunión de emergencia? 
A COLACIÓN
¿Sabían que Irán no ha estado  produciendo al cien por cien su producción petrolera ni está al tope de sus ventas externas? Ello sucede gracias a las sanciones impuestas por la ONU contra Irán, unas que finalmente fueron levantadas el año pasado luego del acuerdo nuclear avalado por Estados Unidos.

Ello implica el retorno de la producción y por supuesto de las exportaciones de crudo iraní poco a poco a lo largo del año hasta volver a la normalidad... su significado es más oferta y en este juego del libre mercado, precios más castigados.

¿Es esto una mera coyuntura? La desaceleración de China sí lo es, pero me atrevo a afirmar que en el mercado petrolero lo que estamos atestiguando es un cambio de tendencia, un nuevo ciclo bajista de carácter estructural porque Estados Unidos se ha abastecido y resuelto en parte su subordinación. Y China requeriría volver a una expansión superior sostenida más allá del 9% en el PIB. 

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