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miércoles, 10 de febrero de 2016

BRECHAS ROCOSAS


POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale


-Brechas rocosas


Ya que traemos entre manos el tema de la desigualdad imperante en el mundo, de las veinte primeras principales fortunas, quince de éstas pertenecen a estadounidenses comenzando  por Bill Gates con 79 mil 200 millones de dólares; en las otras cinco figura el mexicano Carlos Slim -en segundo sitio- con 77 mil 100 millones de dólares.

El español Amancio Ortega aliña  el cuarto ranking con 64 mil 500 millones de dólares; en décimo lugar, la francesa Liliane Bettencourt con 40 mil 100 millones de dólares hay otro francés, Bernard Arnault en el decimotercero con 37 mil 200 millones de dólares; y en decimoséptimo aparece Li Ka Shing, de Hong Kong, con 33 mil 300 millones de dólares.

Amén de la concentración de la riqueza, el 3 de febrero pasado, el Banco de México reportó  un saldo de 175 mil 387 millones de dólares  en las reservas internacionales, si sumamos la abundancia económica de las dos personas más ricas del planeta, nada más entre ambas reunirían 156 mil 300 millones de dólares.

Más equidistante  resulta el comparativo entre el patrimonio personal y el PIB de los países ubicados en el sótano gélido de la pobreza. Así por ejemplo, me puse a analizar que cualquiera de los primeros veinte megamillonarios tiene en su haber mucho más que los 18  mil millones de dólares que reportó Níger de Producto Interior Bruto (PIB) en 2014 medido en Paridad del Poder Adquisitivo (PPA).

Hasta Larry Page, dueño de Google, con un fortuna por 29 mil 700 millones de dólares ubicado en el decimonoveno escalón de la lista Forbes podría presumir de generar más riqueza que Malí, el tercer país más pobre del mundo, con un PIB  por 27 mil 500 millones de dólares por el método de la PPA de 2014.

El desequilibrio también cunde en otras áreas sangrantes como el nivel de endeudamiento externo  del sector público del que el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), remarca que "los países en desarrollo destinan más dinero a sus acreedores que lo que reciben en préstamos".

En este estira y afloja hay una transferencia de dinero hacia determinados bolsillos acreedores a nivel global, este organismo viene denunciando que el expolio por el pago de los intereses de los intereses de la deuda externa (casi eterna) coadyuva a lubricar la desigualdad. Para entenderlo basta un botón "en el continente africano, el 0.01% de la población se reserva el 60% del PIB africano”. 

También el CADTM advierte que en África los  montos totales de la deuda externa de estos países en su conjunto se multiplicaron por 73 entre 1970 y 2012 mientras pagaron 145 veces la cantidad inicial que se debía en 1970. 

Mientras que la deuda externa pública total de África, su saldo a 2012,  creció a  200 mil millones de dólares  una sola familia concentra esa cantidad de dinero se trata de todos los Walton dueños de Wal Mart.

En América Latina, la deuda externa pública ascendió a 577 mil millones de dólares en 2012, pero tan sólo con la sumatoria de las doce primeras fortunas del club Forbes se reuniría el dinero equivalente a la deuda que asfixia a miles de millones de seres humanos en la región.
A COLACIÓN
La creciente desigualdad económica perjudica a todo el mundo, ya que debilita el crecimiento y la cohesión social, argumenta Oxfam International, tras subrayar que quienes defienden el statu quo afirman que la preocupación por la desigualdad está impulsada por una "política de la envidia".

Para Sri Mulyani Indrawati, directora gerente del Grupo del Banco Mundial, la desigualdad es un problema que enfrentan todos los países, sean estos pobres, ricos o de situación intermedia.

"Cierto grado de desigualdad puede ser un subproducto temporal del crecimiento económico cuando no todos avanzan al mismo ritmo y al mismo tiempo. Pero cuando la mayoría de la gente sufre un estancamiento económico y social, la desigualdad representa una verdadera amenaza para el progreso de las personas y de países enteros", explica.

Y es que la vorágine en las brechas de desigualdad también son palpables en cuanto al PIB per cápita: en Malawi la renta per cápita es de 255 dólares mientras que en Estados Unidos de 54 mil 629.5 dólares y en Luxemburgo de 116 mil 664.3 dólares. 

No obstante, Mulyani Indrawati, considera que el debate  no debe centrarse únicamente en la brecha de ingresos "está la desigualdad de oportunidades que tiene un alto costo y graves implicaciones. Significa que los niños parten con una desventaja desde su nacimiento".

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