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lunes, 29 de febrero de 2016

SEMANA TENSA PARA ESPAÑA

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

@claudialunapale



-Semana tensa para España

Los inversionistas no están tomándose nada bien que un cisma político se traduzca en una erosión institucional que termine poniendo entre  la espada y la pared la credibilidad, la certeza y el rumbo de España.

En estos poco más de dos meses ha pasado de todo en el país ibérico menos que finalmente emerja la persona que tomará las riendas para gobernar en los  próximos cuatro años.

Hay aguas turbias en el estanque. La tensión deriva de un bloqueo que esta semana Pedro Sánchez, dirigente de PSOE, mantiene una actitud dispuesta a romperlo con tal de formar Gobierno algo que hasta este momento suena a trantrán.

Primero el acuerdo se intentó entre izquierdas, pero el podemita Pablo Iglesias, representante de la extrema izquierda,  pidió la luna, las estrellas y más allá del infinito por apoyar a Sánchez.

Iglesias comenzó solicitando la  Vicepresidencia, aunque el pliego petitorio es todavía más dilatado con cinco ministerios, el control de los brazos de las fuerzas del Estado; del Centro Nacional de Inteligencia; asirse del despacho de comunicación de RTVE y por si fuera poco un referéndum separatista en Cataluña.

Algo que los socialistas rechazaron de tajo obligando al equipo de Sánchez al diálogo con  Ciudadanos -partido de centro identificado con la derecha que gobierna el PP-, así como a un acercamiento con los partidos independentistas para solicitarles que se abstengan durante la investidura pero que no lo bloqueen votando en contra.

Y es que el tiempo apremia. El proceso de investidura iniciará por la tarde del 1 de marzo con un discurso de Sánchez ante el pleno del Congreso; el 2  por la noche, después de que hable el presidente Mariano Rajoy, se llevará a cabo la primera votación.

Si ese día Sánchez no consigue la mayoría absoluta (176) entonces se repetirá el rito 48 horas después en la línea de la mayoría simple (más votos a favor que en contra) lo que implica que entre el viernes 4 y el sábado 5 por la mañana se sabrá si, en definitiva, España tiene por fin nuevo presidente o bien el nudo gordiano persiste.

De ser así, la brecha extenderá hasta el 3 de mayo donde se intentará que otros candidatos lleguen con  pactos y coaliciones en busca de tener éxito con la investidura. Si no se llega a mayo con Gobierno, el  Rey Felipe VI disolverá las Cortes y convocará a nuevas elecciones para  el plenilunio del 26 de junio.

Así se barajan las cartas en medio de un escenario político nacional voluble y retráctil. Más acuciante todavía es que al PSOE no le alcanzan las cuentas para investir a su pupilo porque el acuerdo con Ciudadanos les aporta una sumatoria de 90 votos del PSOE más 40 de Ciudadanos, en total son 130 le faltan 46; y por supuesto el PP ha dicho que refrendará sus 122 votos en contra y Podemos advierte que no iría con el PSOE si este pacta con Ciudadanos.

Estos intensos días de negociación lo que han dejado es un acercamiento entre  Rivera y Sánchez dando como fruto un entendimiento entre un partido de derecha y otro de izquierda.

En esencia el líder socialista accedió a  la petición del representante de Ciudadanos de apoyarlo siempre y cuando sucediera una reforma de la Constitución para atender cinco puntos torales: 1) Suprimir los aforados en los primeros tres meses; 2) rebajar  de 500 mil a 250 mil el número de firmas para la presentación de las Iniciativas Legislativas Populares; 3) despolitizar la justicia modificando el método de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial; 4) limitar  a ocho el mandato de los presidentes del Gobierno; y 5)  eliminar  las Diputaciones provinciales.
A COLACIÓN
Grecia el año pasado tuvo elecciones favorables para Syriza (de extrema izquierda) y el triunfo de Alex Tsipras enfrentó su particular frenazo producto de la reticencia del nuevo primer ministro de  cumplir con la ruta de ajustes pautados por la Unión Europea (UE) para seguir recibiendo oxígeno financiero.

Ese estire y afloja llevó al país heleno a una crisis política  consustancial así como a profundizar la económica, lastrada además por un corralito bancario y fuga de inversiones hasta pasar por un referéndum y otras elecciones en las que  Tsipras volvió a salir ganador. 

Sin embargo, fueron seis meses de una crisis de confianza nada buena para una economía que asomaba ya una ligera recuperación esfumada en ese semestre tormentoso.

Ahora es España con resultados económicos plausibles -dos años en recuperación pero con graves pendientes socioeconómicos y de desempleo- la que podría enfrentar no sólo seis sino alargarse hasta nueve meses.

Claro es que de repetirse las elecciones en junio, el nuevo presidente y Congreso quedarían instalados hasta el lejano  mes de septiembre... un punto hasta ahora no calibrado por los inversores, empresarios y agentes económicos.

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