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miércoles, 9 de marzo de 2016

FLORES MARCHITAS


POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Flores marchitas


Es un mundo de rostro femenino pero gobernado por escasas mujeres con ausencia de leyes favorables para el género femenino donde cada pequeña conquista es un pasito dado con sumo esfuerzo por un inválido tembloroso deseoso de, algún día,  correr libremente.

De acuerdo con el Fact Book de la CIA el  mundo está poblado por 7 mil 256 millones 490 mil 011 seres humanos, si observamos su distribución por grupos etarios se puede focalizar cuáles son los grupos con mayor vulnerabilidad referidos al sexo femenino.

Así, por ejemplo, en el intervalo desde los cero hasta los 14 años de edad se ubica el 25.64% del total de la población mundial predominando los hombres; en el otro segmento de 15 a 24 años de edad corresponde para el 16.34% del total e igualmente hay más varones que féminas. 

A continuación va el grupo etario de 25 a 54 años, es el más amplio, aquí computa el 40.98% de la demografía global asimismo se repite como en los anteriores conjuntos la superioridad masculina.

No obstante, son precisamente los dos colectivos de mayor edad en los que revierte la situación presente en los anteriores: en la edad de 55 a 64 años y en la de 65 y más, en ambos, dominan las mujeres.

Es decir, que en el primer grupo hay 303 millones 057 mil 587 hombres y 317 millones 738 mil 739  mujeres; y en el segundo, identificamos 274 millones 517 mil 510 varones y 341 millones 624 mil 440 mujeres.

Si bien de las cifras condensadas  podemos inferir que están naciendo menos niñas que niños y hay más personas del sexo masculino en etapa productiva; no obstante, en la recta final de la vida  las mujeres son más longevas tienen una mayor esperanza de vida a pesar de que son el grupo poblacional más vulnerable.

Un hecho contundente,  a colación de la celebración del Día Internacional de la Mujer, es que no hay organismo internacional, regional ni local que no señale  la constante desprotección que mantiene atornillada en su diario vivir a esa marea rosa.

No hay estadísticas de pobreza, vulneración  de los derechos humanos, trata de personas, violaciones,  atropellos de violencia de género, falta de vivienda, insuficiencia de escolarización que no incluyan en cabeza de lista a niñas y mujeres.

Y eso refleja que algo malo se está haciendo o mucho más bien no se ha hecho  bien por ausencia de voluntad o porque el entramado edificado está más bien construido con ladrillos masculinos e impera una vocación y visión centrista varonil.

Preocupante por cuanto hace que una  mujer conoce de las necesidades de otra y sin embargo, son muy pocas quienes llegan a acceder a  puestos de relevancia sea en la empresa o en el sector público y el quehacer gubernamental limitándose entonces su participación en la toma de decisiones.
A COLACIÓN
Por eso es que la desprotección es duramente real y palpable en esos grupos de adultos mayores en los que hay más mujeres porque implica a muchas subsumidas en la miseria, en el desamparo social justo en la recta final de su camino. 

No obstante,  las estimaciones avizoran que los cuadros comprendidos por edades más jóvenes y en madurez, al llegar a la tercera edad serán ellas las que más habrán incrementado su esperanza de vida en los próximos treinta años.

No velar por estos apuros sociales sea a través de legislaciones pertinentes, programas de atención, reducción de la pobreza temprana y otras actividades que permitan el verdadero empoderamiento, emancipación y fortalecimiento de la mujer como ser productivo, creativo y no nada más reproductivo, implicará perpetuar su pobreza de capacidades cuando arribe justo a la llamada tercera edad.
Por ende no hay mucho por festinar en la actualidad...

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