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miércoles, 30 de marzo de 2016

LA RETÓRICA DE VARGAS LLOSA













POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia



-La retórica de Vargas Llosa


¿Qué es la libertad? En  el libro "El Contrato Social", Jean Jacques Rousseau escribió que "el hombre nace libre pero en todos lados está encadenado", mientras  otros también prolíficos autores y pensadores defensores del liberalismo clásico como, por ejemplo,  el Barón de Montesquieu abogan por la separación de los poderes y la defensa de la libertad dentro de un cauce institucional. 


Muy a propósito de este tema, ayer en Madrid, se homenajeó a Mario Vargas Llosa (el único Nobel de Literatura vivo que queda en Hispanoamérica) a colación de su octogésimo cumpleaños con un cónclave con la libertad como bandera organizado en el Palacio de Linares, sede oficial de la Casa de América.

Al seminario en su honor titulado "Vargas Llosa: cultura, ideas y libertad" asistieron una ristra de políticos destacados comenzando por Mariano Rajoy, presidente en funciones del Gobierno de España que en su discurso calificó al autor peruano-español "de héroe de la libertad" por reflejar en su obra una defensa contra los regímenes totalitarios y el populismo en toda su expresión.

De América Latina, el mandatario español, refirió que si se le compara en retrospectiva con 1991 se observa en la actualidad una región con más democracia, mucho más activa internacionalmente, con mayor prosperidad debido a clases medias en expansión aunque no debe obviarse "que existe una cierta desafección de la colectividad hacia la política que puede servir para el populismo" cuando debe avanzarse más bien en términos de democracia.

Asimismo aprovechó la tribuna con un auditorio rebosante de representantes latinoamericanos de todas las esferas para pedir la defensa "de la hispanidad sin fronteras de vasos comunicantes" al tiempo que recordó que en España hay 2.5 millones de latinoamericanos con la doble nacionalidad. "Nada más entre 2012 y 2015 más de medio millón de latinos obtuvieron la nacionalidad española", dijo.
A COLACIÓN
Hablar de la libertad en América Latina es echarle ácido a una herida siempre viva primordialmente por la proclividad de la región por las dictaduras y los gobiernos totalitarios que terminan socavando la democracia en nombre de una bandera extrema sea de izquierda  o de derecha. 

Al menos en el siglo XX, una buena parte de la historicidad política latinoamericana tiene brochazos de este tipo y en el amanecer del nuevo siglo es Venezuela el negrito en el arroz aunque en Cuba, hasta el momento, ninguno de los Castro haya mencionado la palabra democracia.

Al final lo que va imperando es el consenso de Washington el del binomio democracia-mayor bienestar económico aunque no está todo dicho ni definido como lo expresaron en el convite intelectual en Madrid  los expresidentes Sebastián Piñera de Chile; Andrés Pastrana y Álvaro Uribe de Colombia; y Luis Alberto Lacalle de Uruguay. 

Porque el miedo, el terrorismo, la desafección ciudadana a las urnas, la crisis de los partidos políticos, el espectro de la corrupción, la desigualdad económica incesante son peligros que atentan contra la credibilidad de ejercer la libertad y se convierten en caldo de cultivo para el populismo y también para las ideas intervencionistas.

Y es verdad que entre más aumenta el ostracismo y reduce la participación de la colectividad abriendo cauce  a las voces de las minorías para condicionar por encima de las masas, en ese pequeño paso hacia atrás sucede una renuncia individual significativamente relevante.


Si una familia en miseria no encuentra los mecanismos asertivos para romper con su atavismo, para dejar de ser supervivientes para poder convertirse en proveedores de ingresos suficientes y certeros para ascender dentro de la sociedad entonces poco podrán  creer y defender la libertad como principio porque para ellos de nada les valdrá. 

Y ése es precisamente uno de los riesgos más reales, de los desafíos más acuciosos para asegurar que la democracia siga viva dinamizándose y no termine entregada en el populismo del subsidio ramplón o de la cartilla de racionamiento provista por una dictadura. 

Para Vargas Llosa, la región está mucho  mejor que en el pasado  con muchos pendientes sociales y económicos por resolver, pero cada día con gobiernos que saben que sin democracia no tienen futuro salvo el quedarse orbitando solos en un mundo globalizado. 

Alguna vez, sin pelos en la lengua, el escritor de "Pantaléon y sus visitadoras", llegó a México en septiembre de 1990 en la plenitud del salinato (Carlos Salinas de Gortari 1988-1994) cuando el país asistía a un maquillaje de cifras y datos sumido en un realismo  mágico que la calle desmentía en su diaria cotidianidad. 

Fue en esa visita que Vargas Llosa calificó a México -disertando en una tertulia intelectual- de dictadura perfecta, sui generis: "México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México".
Feliz cumpleaños a este maestro de la Literatura universal...




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