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viernes, 18 de marzo de 2016

PEMEX: SIN FESTEJOS

POR LA ESPIRAL


















Claudia Luna Palencia
@claudialunapale


-Pemex: sin festejos


Vamos ni por asomo creo que el  entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río intuyera o aventurara a futuro, la vorágine de clarosocuros en los que México edificaría su porvenir a partir del petróleo.

Y es que ha sido, al mismo tiempo, bendición y maldición: ha dado años de presupuestos lo suficientemente holgados para el despilfarro, el vilipendio de recursos, ser bálsamo para la corrupción y hasta para el sindicalismo clientelar; y ha sido el infierno de los años de crisis económicas recurrentes, de salida de capitales, abultamiento del endeudamiento externo e interno de ver cómo se esfumaba el valor del peso.

México ha sostenido con el petróleo una relación de amor-odio, y con el paso del tiempo no ha sabido canalizar  sus esfuerzos hacia rentabilizar el potencial, pulirlo, dotarlo de mayores herramientas para ser líder y no codependiente. 

Empero, no ha sido posible, no al menos cuando las circunstancias abrieron una brecha de oportunidades, tal fue el escenario de la década de 1970 cuando México acababa de abandonar el modelo del Desarrollo Estabilizador y en la escena internacional  los países petroleros árabes alzaban una muralla de hielo contra Israel y sus países aliados derivada de la Guerra del Yom Kipur (1973).

Los precios del petróleo se fueron por las nubes. Ese dinero que benefició también a un país productor y exportador como México no se orientó para modernizar, fortalecer, ampliar, dotar de mayores capacidades y competencias al bastión fundamental de la rueca de los petrodólares: PEMEX. 

En dos administraciones se difuminó el precioso timing de la coyuntura: con el presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y José López Portillo (1976 -1982). 

Ninguno de los dos hizo  lo que debió hacerse usar ese dinero "extra" por el sobreprecio provocado deliberadamente por el cártel de la OPEP (México no forma parte de él) para, insisto, fortalecer su planta productiva petrolera, crear más infraestructura, expandir su horizonte de exportaciones; etc.
Nada es para siempre, lo observamos ahora, lo ven con sus propios ojos los nietos y bisnietos del expresidente Cárdenas que han visto desmantelar lo que un día el General decidió como una de las bazas fundamentales de su programa: la expropiación petrolera, su nacionalización para que ese recurso energético no renovable fuera cuna para contribuir a la industrialización del país y al pueblo no le faltara debido a la especulación privada.

Si don Lázaro levantara cabeza no creería que Pemex está en quiebra técnica, que ningún presidente  ha logrado cortar el masoquismo de presupuestos dependientes del petróleo a un grado de paroxismo ineluctable...hasta nuestros días.
Porque si bien gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN-NAFTA) se logró despetrolizar a la balanza comercial, esto mismo no se ha hecho con las finanzas de México.
A COLACIÓN
Inevitablemente la fecha del 18 de marzo está hilvanada con hilos de oro al nombre del expresidente Cárdenas, imborrables y perennes, aunque 78 años después se esté desmantelando prácticamente la industria energética "nacional" para venderse al mejor postor o postores, unos que seguramente pagarán muy barato dadas las condiciones del mercado internacional de los hidrocarburos.

Claro es que, en la actualidad, México lo tiene todo en contra con Pemex como la segunda petrolera del mundo con mayor endeudamiento; de acuerdo con datos del FMI, el primerísimo sitio es para PDVSA, la paraestatal venezolana juguete de dictadores como Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
La deuda en moneda extranjera es cercana al 20% del PIB para PDVSA mientras que Pemex  tendría comprometido cerca del 12% del PIB por su endeudamiento en moneda extranjera.

¿Quién arruinó a Petróleos (ex)Mexicanos? ¿Quienes son los culpables de la debacle, del saqueo infame, del engañife, de la corrupción incesante? Yo sólo sé que mientras México, su naturaleza le dio una ventaja comparativa y competitiva en el renglón de la energía con el llamado "oro negro", la desperdició con un imperdonable latrocinio hasta caer hincado ante las barbas del vecino. Ése mismo al que otrora la exportaba ahora le importa. ¡Quien pierde su soberanía energética...lo pierde todo!. 




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