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viernes, 11 de marzo de 2016

UN SUBSIDIO PARA TODOS













POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Un subsidio para todos


Debería ser un mundo feliz, en un plano socioeconómico circunferencialmente equitativo, igualitario, paritario y diametralmente estable; empero es un mero cartabón de sueños de colores ni por asomo siquiera -todavía- cercano al mundo lobotomizado, precondicionado genéticamente hablando, de seres aptos e ineptos que concibió Aldoux Huxley en su quisquilloso imaginario.

Son precisamente los acuciantes desequilibrios imperantes en casi toda nuestra cotidiana esfera los que evocan el anatema de la búsqueda, cada vez más efectiva, de soluciones reales que contengan futuros e inminentes problemas derivados de cada vez menos gente con más y más sin menos. 

No se trata de caer en un histérico paroxismo pero siendo realistas a día de hoy son contadas con los dedos de la mano las políticas públicas asertivas ya sea en lo social, económico, medioambiental, etc.

Lo que sí es que cuanto mayor es la población, el foco demográfico dificulta encontrar fórmulas lo más homogéneas porque se hacen tantos picos de diferencia adentro de cada indicador. 

Recuerdo haber estudiado algunos programas piloto bendecidos por el éxito y que permitieron fundir modelos de crecimiento y desarrollo que muchos soñaron con extrapolar hacia otros países.

Pero  insisto son contados. Por ejemplo, tenemos a Curitiba en el populoso y no menos problemático Brasil. Se trata de un sueño vehemente de un arquitecto (Jaime Lerner) que luego convertido en alcalde cristalizó como un programa experimental allá por la década de 1970 cuando en su  marco mental visualizó una ciudad perfectamente bien estructurada, autosolventable en muchos aspectos, eficiente, responsable con el medio ambiente y en paralelos de armonía.

De ese piloto nació una política de largo plazo -con marras de estadista- que hasta nuestros días sigue distinguiendo a dicha ciudad del  Paraná como un molde de planificación urbana. 

Así deberían estructurarse las soluciones, en ciencias sociales el único laboratorio de prueba y error es el diario vivir en el que las cobayas somos nosotros mismos.

Otros ensayos emanan de ideas cocinadas en organismos internacionales como el Banco Mundial y el BID lo vemos en la forma cómo han evolucionado los programas de ayudas sociales que  pasaron de subsidiar a la oferta, luego a la demanda para finalmente concebir las transferencias monetarias condicionadas que le otorgan la ayuda directa social a las mujeres con la intención también de empoderarlas. 

No obstante, por alguna razón no se logra un éxito contundente en la lucha contra la pobreza; debo confesar que no he revisado estadísticas al respecto de cuántos casos concretos han dejado atrás la pobreza atávica. Pero mirando a nuestro alrededor no puedo decir que se contabilicen en enormes conjuntos poblacionales. 
A COLACIÓN
Ahora es Ontario, en Canadá, la noticia es que su gobierno próximamente pondrá en marcha un piloto de renta básica universal con la finalidad de evaluar el impacto social y económico de dicha medida entre su ciudadanía y las consecuencias en su bienestar.

Recordemos que "la Renta Básica es un ingreso pagado por el Estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre; dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta y sin importar con quien conviva.”

La universalidad refrenda que el auxilio pecuniario directo emanado desde las arcas públicas no sea  discriminatorio ni de edad, sexo, ascendencia, profesión, creencias ni color de la piel ni mayor o menor fortuna. 

Así es que Ontario lo anunció recientemente y durante el tiempo de su instrumentación será analizado además por sociólogos, otros investigadores y psicólogos para determinar su impacto en el comportamiento humano y su traslado a la esfera de decisiones; como el consumo.

No se sabe, hasta el momento, cuál será la cantidad económica aportada a cada ciudadano de dicha provincia canadiense que  a  la fecha cuenta con 13.6 millones de personas; es decir, el conglomerado humano es lo bastante considerable como para evaluar si se desvanece o fructifica.  Y porqué no, que sea copiable por otros países, por sus gobernantes, alcaldes y legisladores. 



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