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miércoles, 27 de abril de 2016

ESPAÑA REPETIRÁ ELECCIONES





















POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-España repetirá elecciones

Se han agotado todos los plazos: ha sido prácticamente imposible evitar la vuelta a las urnas de los españoles que sufragaron  el pasado 20 de diciembre en las elecciones Generales.
Si bien ellos cumplieron con su deber cívico, los partidos políticos y sus respectivos candidatos, sucumbieron ante el canibalismo político, las  puñaladas por  debajo de la mesa y el egocentrismo que en buena medida levantaron una muralla infranqueable para que el presidente Mariano Rajoy -el ganador en las pasadas elecciones- fuera investido por  mayoría absoluta.
Va de nuevo y todo apunta al 26 de junio. Y no se trata precisamente de un ballotage, ni a la francesa o a la argentina, democracias en las que la segunda vuelta electoral también acontece ante la inviabilidad  de formar Gobierno porque  ninguno de los candidatos se hace con la mayoría absoluta y entonces la forma de resolverlo es volcándose en las urnas... pero solamente lo hacen los candidatos más votados.
Es una forma de "desempatar" aunque técnicamente no lo haya. Empero, el mecanismo lo que intenta es que el elector que antes tenía más de dos opciones (en la primera ronda electoral) esta vez únicamente tenga en las ánforas las papeletas de los dos candidatos más votados y se provea así de una concentración de sufragios que permita desahogar un triunfador con mayoría.
En España no aplica esta fórmula, la reincidencia electoral contempla una segunda vuelta pero  incluyendo otra vez la confluencia de  todos los partidos y sus respectivos candidatos; y cuando ya fueron consumados  los plazos como  ha sucedido tras cuatro meses en los que el presidente Rajoy intentó un diálogo de sordos para formar un gobierno de coalición con Pedro Sánchez, candidato y líder del PSOE.
Mientras Rajoy fue arrollado por una ristra de  noes de parte de los socialistas, Sánchez envalentonado intentó la investidura muy a tropezones porque a él lo condicionó absolutamente la figura de Pablo Iglesias, su  liderazgo dentro de Podemos aunado a un delicado y exigente pliego petitorio con la arista insalvable de un  referéndum catalán pro independentista.
En 120 días ha sucedido de todo en la caja de Pandora de la política española se han escapado  los demonios aunque eso sí  nadie ha hecho mudanza en la Moncloa mientras que los escándalos de corrupción siguen eruptando como magma volcánica, tan caliente que es casi imposible no quemarse o quedar salpicado. 
No obstante, el presidente Rajoy ha permanecido impertérrito, atornillado al cajón de mando, apostando todo su futuro político a la vuelta electoral en aras de continuar por otros cuatro años más como inquilino del poder.
Hay quienes hablan inclusive de impostura en clave, de una estrategia bien colocada encima de un complicado tablero de ajedrez con jugadas magistralmente estudiadas  porque si bien España sigue en desgobierno, sí hay cosas que han cambiado. 
La principal es que la figura de Iglesias ha desnudado todas sus pretensiones de asaltar -a como dé lugar- el cielo del poder español, comenzó pidiendo la Vicepresidencia a cambio de apoyar a Sánchez en sus apetitos por la investidura.
Después, mostró su rostro más totalitario adentro de su propio partido, a tal grado de purgar gente (por no ser de su confianza directa) en la medida que un ala  menos beligerante y rupturista mostraba su interés por impulsar al PSOE para llevar a cabo esa promesa de gobierno progresista que también Podemos ha venido impulsando. 
A estas alturas ya no le queda duda a nadie de que Podemos es Iglesias e Iglesias es Podemos. Y aunque al profesor de la Complutense se le intente analizar como en los viejos periodos de la Transición o al más puro estilo leninista lo cierto es que  su forma de ser y pensar son más propias de  la  Bolivia de Evo, la Venezuela de Chávez o la Cuba de los Castro.
A COLACIÓN
El presupuesto para las elecciones del pasado 20 de diciembre fue  de 135 millones de euros, un costo de 3.72 euros por elector (74.4 pesos), dentro de un padrón de 36 millones 510 mil 952 españoles. 
Para el nuevo convite habrá que desembolsar aproximadamente la misma cantidad es lo que los españoles volverán a gastar por la  repesca electoral algo así como un desayuno con un café y una tostada. 
Hay quienes cuestionan si esto de volver a repetir y volver a gastar en  medio de una recuperación económica que sigue sin permear en millones de desempleados no es más que tirar el tiempo y el dinero.
Hasta el Rey Felipe VI ha pedido mesura a los partidos políticos y sus candidatos a días de disolver las Cortes de acuerdo con el artículo 115 y 99.5 de la Constitución para convocar a la nueva justa electoral del 26 de junio. 

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