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viernes, 15 de abril de 2016

FINANZAS PARA PEQUEÑOS





















POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Finanzas para pequeños

A diferencia de otros países europeos, México tiene el handicap de arrastrar sendos problemas de bancarización, nimia penetración de la banca online y poca cultura del pago.
Por increíble que parezca, hoy por hoy, existe un importante grueso de la población que prefiere guardar su dinero en el colchón y ahorrar mediante tandas del vecino y otros esquemas informales (presumiblemente inseguros) en vez de acudir a una institución de crédito para contratar una cuenta. 

Hay de cifras a cifras, la Asociación de Bancos de México (ABM) advierten de niveles de bancarización del 52% de la población; otros datos más globales los proporciona el Banco Mundial señalando que la penetración del sistema financiero alcanza sólo al 25 por ciento.

Entre son peras o son manzanas en esa disyuntiva  subyacen precisamente los enormes desafíos de la educación financiera si la observamos como una ventana de oportunidades para aprovechar el potencial del mercado informal del ahorro y del crédito y  catapultarlo hacia el lado correcto de la vida: el mercado formal del ahorro y del crédito.

También pienso en todo cuanto hace falta por detonar en cuestión del ahorro para el retiro, planes y pensiones hoy en día ausentes para millones de personas inmersas en la economía informal y que están totalmente desprotegidas de toda cobertura, servicio público y lejos de los requisitos del sector privado.

Yo confío en la educación financiera como disciplina de temprana exposición bajo métodos didácticos para que los niños comiencen a desarrollar sus propias habilidades, se empapen del mundo real que les aguarda y que, independientemente de la profesión elegida, tengan el conocimiento adquirido de cómo ahorrar, invertir, administrar su ingreso, gestionar su endeudamiento e inclusive arriesgarse con el emprendedurismo.
A COLACIÓN
Precisamente hace unos días impartí una clase para niños de entre los 5 a los 7 años abarcando hasta el primero de primaria y fue muy gratificante corroborar que si el mensaje está bien estructurado, el educando lo capta, desestructura, sintetiza y lo atrapa en su cabeza.

Y es que perdonen señores que comandan  los destinos de Educación Pública no es en bachillerato donde los jóvenes en pubertad merecen tener como punto de inicio las clases de educación financiera, urge hacerlo desde los niveles más básicos y primigenios.

Hoy por hoy, los niños del siglo XXI no son los de antaño, arriban al mundo con una enorme carga de información,  razón más que suficiente para ser más responsables con  su educación, orientación y formación.

Con esos pequeñitos  hablé sobre la relevancia del ahorro a lo largo de sus vidas e insistí reiteradamente que "comprar por comprar no proporciona la felicidad".

De manera coloquial les expliqué la actitud holgazana  y poco previsora de la cigarra durante el verano, en contrapartida con la siempre trabajadora hormiguita que no cejó de racionar preparándose para el invierno. Un invierno en el que ante la escasez de la comida, la cigarra no tenía nada para alimentarse y la hormiga  estaba satisfecha.

Les dije: "En la vida laboral como adultos cuando ustedes crezcan sean empresarios, patrones o profesionistas trabajadores les tocará vivir varios inviernos económicos. Entonces, recuerden, tener la actitud de la hormiguita".

Les hice repetir varias veces que ahorrar es importante para prevenir en la vida; y del consumo les hice reflexionar que consumir por consumir, comprar por comprar, no es la clave de la felicidad. 
Muchas veces esa acumulación ociosa conduce al desperdicio, la subutilización de las cosas y la poca valoración del esfuerzo del otro e inclusive del propio. 

Demasiados desórdenes en la conducta del ser humano como individuo económico vienen precisamente de esas etapas de la niñez en las que sus padres les acostumbraron a darles todo cuanto pidieron y a veces hasta sin siquiera exigirlo.

Por eso, entre más temprana sea la orientación al respecto, entre más se eduque en la conciencia de la toma de decisiones, esa personita crecerá siendo mucho más responsable en la gestión de su patrimonio y finanzas personales. Como las hormiguitas...





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