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lunes, 25 de abril de 2016

IMPEACHMENT VERDE-AMARELA



POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale


-Impeachment verde-amarela

Luiz Inácio Lula da Silva lloró en compañía de la delegación brasileña cuando  en 2009 recibieron la noticia de  convertirse en anfitriones de los XXXI Juegos Olímpicos Río 2016; a casi tres meses de que inicie esta flemática justa deportiva, Brasil sigue llorando y no precisamente de felicidad.

Si bien a Lula como presidente no le tocó  encabezar todas las obras de infraestructura necesarias tanto, para la Copa Mundial de la FIFA 2014 y la correspondiente a las próximas Olimpiadas, la égida recayó en las manos de su pupila Dilma Rousseff.

Pero las cosas no le han salido tan bien como se esperaba a la economía carioca ni siquiera porque de tajo ha conseguido hacer doblete con dos eventos tan peleados por todo lo que  derraman por el lado del turismo internacional movilizado; pero también por la inversión, el gasto en publicidad y por su significado en empleos.

No obstante, la economía no ha estado exenta de un candente intríngulis interno en el que lo político y sus consiguientes escándalos de corrupción han terminado contaminando la estabilidad económica.

Brasil que otrora brilló como la niña bonita de las economías emergentes, con todo el viento a favor dentro de los  BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) lamentablemente está cerrando una de las etapas más boyantes en crecimiento y estabilidad que además mantiene muy preocupados a los inversionistas foráneos.

Fundamentalmente la consternación recae en los inversores españoles que mantienen en el país verde-amarela cuantiosos negocios en bancos, en telefonía y en energía. 

El dilema es que el futuro inmediato no pinta bien, nadie sabe en dónde quedaron, por ejemplo, todos los beneficios en 2014 derivados del fútbol es como si se hubieran diluido es más cualquiera diría que para Brasil ha sido el peor negocio de su vida.

Es decir, invierte en infraestructura, además realiza un gasto excesivo que presiona las finanzas públicas y las cuentas del Gobierno y para el año siguiente de haber llevado a cabo el Mundial, el PIB cae un estrepitoso 3.8 por ciento.

¿Y la derrama económica dónde está? Este año tampoco la preparación rumbo a las Olimpiadas ha estado exenta de cuestionamientos, críticas y señalamientos de concesiones de obras entre amigos; de sobreprecios; de comisiones... de corrupción.
A COLACIÓN
La corrupción es un mal endémico universal que ataca por igual a países pobres que ricos; más o menos desarrollados; más o menos democráticos; más o menos educados. 

Ese cáncer se está carcomiendo los mejores años de crecimiento y desarrollo de  Brasil en el que la inequidad, la pobreza y la desigualdad sigue abriendo brechas socioeconómicas en una nación habitada por 206.1 millones de personas.

El cataclismo en su sistema político podría precisamente llegar a su punto más elevado justo en agosto, en los prolegómenos de la inauguración recibiendo la llama votiva; y con todos los reflectores internacionales encima. 

El impeachment que Rousseff ha denunciado como golpe de Estado -intentona al menos de parte del Congreso en su mayoría para destituirla al frente del poder-, debe pasar por el voto decidido del Senado.

Ella está casi recién reelecta (enero del año pasado) no obstante, le crecen los enanos por todos lados: que si por su cercanía con Lula; porque Petrobras tiene una cloaca con un pestilente hedor a negocios turbios, corruptos, de amigos y favoritos; o que si están cerca de ella éste o aquél.

Pero a Dilma, el impeachment, no es directamente por una acusación de corrupción lo es porque 367 diputados de un total de 511 la señalan como responsable directa de haber alterado las normas fiscales, camuflando el déficit presupuestal  en su campaña reeleccionista.

La pena más grande es que una economía relativamente estabilizada que creció 3.9% en 2011, 1.9% en 2012, 3% en 2013 y un marginal 0.1% haya entrado en un huracán de sacudidas políticas generando desconfianza en los inversores, salida de capitales y expectativas negativas; y que pase en gris ser anfitrión tanto del Mundial como de las Olimpiadas. 

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