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lunes, 4 de abril de 2016

SOS VISIÓN URBANA

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale

-SOS visión urbana


No todas las ciudades  del mundo son un rompecabezas hay unas estelares, en el continente americano, por ejemplo localizamos a Curitiba precisamente en un país como Brasil todavía catalogado de tercermundista, subdesarrollado y muy a pesar de su vorágine política y económica actual. 

Curitiba obtiene menciones dignas y las mejores calificaciones entre las urbes más verdes, sustentables y de calidad de vida. Esta ciudad, capital del estado del Paraná, cuenta con una población de dos y medio millones de habitantes.

Entre sus muchos logros aplica un programa en el que se cambia basura por comida. La recolección más importante de basura comienza desde la propia casa:  la familia está educada para una correcta separación de residuos inorgánicos mediante clasificaciones específicas de papel, tela, plástico, metal, vidrio, pilas; etc. De esta forma -semanalmente- la familia lleva a determinado sitio todo el papel y metal de residuo que quedó en su hogar para intercambiarlos por comida perecedera.

También  opera un servicio de furgones que dan una vuelta por la ciudad intercambiando dos kilos de basura seleccionada por un bono de compra que permite adquirir un kilogramo de comida; o bien cuadernos, libros, tickets para los autobuses urbanos.

El 96% de la basura de la metrópoli es recogida y reciclada. ¿Quiénes ganan? Todos. Los habitantes practican una cultura a favor del ambiente en pro del beneficio de sus propios hijos y las futuras generaciones.

Curitiba es el más claro prototipo de un modelo de desarrollo sustentable focalizado en el que las políticas públicas pueden ser eficientes y bien utilizadas,  su intromisión, resulta factible. El origen recala en el arquitecto Jaime Lerner quien fue su alcalde por tres periodos: 1971-1975; 1979-1983 y 1989-1992. 

A lo largo de su gestión Lerner practicó gradualmente una serie de ideas para contrarrestar los efectos negativos de la explosión demográfica; flujos de migración interna del campo a la ciudad; y crecimiento desordenado en diversas zonas.
En 1971 el alcalde Lerner fundó el Instituto de Planeamiento Urbano de Curitiba (IPCC) destinado a la transformación del núcleo urbano. 

Una de las decisiones iniciales fue crear la primera “isla peatonal” del mundo al cerrar 20 cuadras alrededor del centro histórico. Después fomentó un sistema de transporte sin subsidios gubernamentales con diferentes entronques y capacitado para una mayor movilidad de pasajeros. 

Progresivamente la planeación extendió a otras áreas como reciclaje de basura,  conservación de superficies verdes en una proporción de 55 metros cuadrados por cada ciudadano y contribución  a la pobreza, empleo, educación y vivienda.
A COLACIÓN
Quizá la máxima enseñanza derive de que tarde o temprano deberá ponerse la primera piedra para iniciar un cambio, una transformación que de forma retórica escuchamos en voz de un político y de otro; de un gobernante y de otro, empero nadie se atreve a arrancar dado que  adolece de una visión  estadista.

Los hemos visto pasar, administración tras administración, y el tiempo sigue su marcha haciendo que el presente suene a pasado y volviendo inalcanzable ese futuro que todos anhelamos sea mucho mejor.

Los gravísimos problemas ambientales derivados de la contaminación, el smog y el dióxido de azufre más el dióxido de carbono  esa mezcla malsana nos ha llevado a vivir en emergencias y contingencias. ¡Qué diferente hubiera sido esto si alguno de los gobernantes del pasado se hubiera atrevido a tomar las decisiones correctas para evitarlo!

Cada ciudad tiene sus propios desafíos y dilemas morales, unos más acuciosos que otros, a mí me asusta cerrar los ojos y trasladar el escenario urbano actual hacia la prospectiva de 20 o 30 años. ¡Urgen estadistas no para mañana para hoy mismo!



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