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viernes, 8 de abril de 2016

UN PORRO CON IMPUESTOS

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia


-Un porro con impuestos


Prohibir y contrarrestar no ha sido precisamente el camino más acertado para todo cuanto refiere al combate de las drogas porque además las estadísticas no mienten: sigue aumentando el consumo tanto de las naturales como de las sintéticas so pena de la salud  mundial y del gasto público en sanidad. 

Por ello es que el debate actual no es fútil no se trata de la misma retórica sino de atender ya un grave y creciente problema generacional: el uso de las drogas como parte de una cotidianidad en la que se convive también con el alcohol, el tabaco y otros estimulantes.

El negocio de las drogas deriva de un  entramado bastante amplio porque incluye micro y macro mercados, se puede focalizar pero igualmente observar de forma generalizada. No, no es un fenómeno sencillo de atajar aunque muchas veces se le quiera equiparar al Chicago de los 1930 cuando se prohibía el consumo de alcohol a causa de la Ley Seca imperante en el momento y que consistía en  la veda de la fabricación, transporte, importación, exportación y la venta de alcohol. 

Para mí son mercados de naturaleza distinta aunque ambos provoquen dependencias en los consumidores y perjuicios en la salud, la realidad es que hoy en  día el debate caliente y servido en bandeja de plata  es que se le ataja o esto sigue siendo una coladera.

De acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2015 "se estima que un total de 246 millones de personas o una de cada 20 personas de edades comprendidas entre los 15 y 64 años consumieron drogas ilícitas en 2013."

Ello representa un aumento de tres millones de personas, y no hay ninguna campaña de salud pública que garantice al cien por cien el éxito de su mensaje antidrogas y del daño a la salud. 

Así es que va siendo hora de  que se aborde una problemática que divide tanto -como acontece con el aborto-, pero que a la larga sigue teniendo la carrera perdida porque en la sociedad de la información y el ostracismo pronosticado todo es posible. 

De lo que se trata por principio de origen es quitarle un pedazo del pastel a los capos de la mafia que movilizan millones de dólares. El traspaso de las fronteras ha sido quizá el gran fracaso de las políticas públicas persecutorias que no han logrado frenar con toda la fuerza del Estado dicho mal.

Simplemente hace unos días  tuve oportunidad de saludar a Andrés Pastrana, expresidente de Colombia (1998-2002) un político que fue secuestrado en 1988 por uno de los brazos pertenecientes al  Cártel de Medellín de Pablo Escobar Gaviria. 

Pastrana asistió en Madrid a un evento de homenaje al escritor peruano Mario Vargas Llosa, en su intervención  recordó su constante interés como mandatario por abordar un diálogo directo con las FARC.

Durante su oratoria se mostró indignado "sorprendido" por el actual cauce de pacificación llevado a cabo por el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC siendo Pastrana uno de los precursores de una especie de acercamiento embrionario del Plan Colombia que luego continuó Álvaro Uribe también presente en la tertulia laudatoria.

Y es que el flagelo va muy unido de la mano de la droga: "Durante mi gestión había 180 mil hectáreas sembradas de coca entre yo y Uribe las dejamos en menos de 40 mil hectáreas. Ahora Colombia nuevamente está en las 159 mil hectáreas y son las propias FARC las que le han abierto las puertas para operar en Colombia a grupos comandados por el Chapo Guzmán", denunció Pastrana. 

Por eso es que la internacionalización del fenómeno lo hace cada vez más difícil de combatir ya no es únicamente cuestión de una lucha local o federal,   se ha convertido en extraterritorial  y mientras no exista un acuerdo mundial será una  nata pesada.
A COLACIÓN
En parte las diversas iniciativas nacionales para tratar de frenar su crecida y la violencia intrínseca son un esfuerzo loable, ahora mismo el debate en México con el tema del cannabis es importantísimo porque la realidad es que la gente se la fuma no por fines medicinales sino simplemente porque la quiere consumir. ¡Y tenemos que reconocerlo!

Muy bien. ¿Te quieres fumar un porro? Perfecto, pues vas y te lo compras en  un sitio legalizado que a su vez paga impuestos que sirven para la recaudación de unas arcas públicas flácidas en un expendio que además genera empleos. 

En  la medida que se haga transparente un fenómeno que es real, repito real, se le restará poder a mafias locales, nacionales y transnacionales que han levantado un emporio precisamente abanderados por la ilegalidad, lo ilícito y el mercado negro. Ya sea con las semillas de  cannabis o  las hojas de coca, allá donde unos destruyen el sembradío otros plantan dos... así francamente no se puede. 



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