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viernes, 6 de mayo de 2016

EMPLEADOS FELICES





POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-Empleados felices


¿Qué hace a una  empresa ser buena para sus trabajadores? ¿Sus dividendos, las prestaciones que ofrece, el reparto de utilidades, los bonus de fin de año, su programa de productividad y retribución o su minuciosa política de  premio y ascensos?

Hagamos la misma pregunta por el lado del empleado, ¿quién es un buen trabajador el más ideal? ¿Aquél que pasa el menor tiempo posible en su empresa porque su rendimiento y productividad son superiores o bien el empleado que casi no falta a trabajar, se enferma poco y vacaciona muy restringidamente para no hacer enojar  a los jefes?

En el libro "El desafío Starbucks: cómo Starbucks luchó por su vida sin perder el alma" escrito por Howard Schultz, fundador y CEO de la multinacional del café, en el relato sentimental de los  para qué y cómo  construir una historia de éxito en los negocios queda muy claro que el punto de inflexión de la cadena ha sido imbuir a los trabajadores en el espíritu de la empresa.

En mi opinión todo negocio bien posicionado como marca, referencia, alternativa inclusive servir de prototipo por su tesón para posicionarse con denodada raigambre en el tiempo debe tener algo  más que suerte; sin duda, una amplia combinación de factores e ingredientes.

Uno muy clave es indiscutiblemente la relación empresario-trabajador. Ya no son épocas de dar azotes ni latigazos a los empleados ni estar detrás de ellos para observarlos -con su consecuente reprimenda- si se distraen en sus horas laborales y en vez de coadyuvar al éxito de la compañía la van hundiendo poco a poco como los compartimentos del Titanic. 

Detrás de todo gran empresario hay un músculo humano, son los empleados, quizá por eso Schultz (para dinamizar a Starbucks) decidió premiarlos con seguros sanitarios de cobertura global e igualdad en forma de opción de acciones para todos; sin importar siquiera que muchos fueran empleados con contratos parciales de un mínimo de veinte horas semanales. 

Ya también va quedando  muy atrás esa mentalidad de "casarse para siempre con la empresa" es francamente difícil que no suceda una rotación o ajustes cíclicos de plantilla para como va la dialéctica de la economía mundial. 
A COLACIÓN
Hay otros empresarios con el mismo leitmotiv que traen detrás historias de visión, mucho sacrificio para sacar avante una idea, la cristalizaron y la convirtieron además en fuente de ingresos para otros.

Tendríamos que creer  a cabalidad además en el juego de fuerzas "lo que tú des, eso recibirás" y troquelar una máxima en una placa de bronce: "Empleados felices, empresario feliz".

De nada sirve tener a un empleado haciendo horas-silla o viviendo prácticamente en la empresa si su rendimiento y productividad son bajos además de estar pegado al  teléfono y a las redes sociales.

Cada vez hay más empresarios que quieren chiquear a sus trabajadores y no descartemos que será la tónica del futuro y esto va más allá de la filosofía japonesa de la productividad que imperó en la década de 1990, es absolutamente un cambio de chip. 

Por ejemplo, Mark  Zuckerberg, dueño de Facebook ha implementado algunas conciliaciones para su plantilla de trabajadores como la prestación de baja por maternidad durante cuatro meses ininterrumpidos,  un bono por 4 mil dólares para  el nuevo recién nacido y  reembolsos para quienes requieren de guarderías.

Google, de Larry Page y Serguéi Brin, son la firma mejor valorada por Forbes por su visión humanista del trato laboral "ofrece cortes de cabello gratuitos en la oficina, gimnasios con piscina, herramientas de descanso, mesas de ping pong, futbolín, billar y videojuegos, instalaciones de lavandería  y masajes".

Precisamente estos días en Madrid arribó un nutrido grupo de turistas chinos que su jefe, sí el dueño del Grupo Tiens, les pagó un viaje a  la capital de España como una retribución por su productividad.

Lo inusual es que no se trata de 10, 20 o 50 sino un grupo de 2 mil 500 trabajadores con todo pagado cortesía de Li Jinyuan, el CEO de Tiens, uno de los filántropos más reputados en su país. 

Sus empleados estarán una semana en suelo español disfrutando de Madrid, recorridos por Toledo y llegarán hasta Barcelona. A Jinyuan el premio le costará 7 millones de euros, pero esta inversión en capital humano una forma muy inteligente de conquistarlos,  le será recompensada con creces porque no hay nada mejor que un empleado feliz, satisfecho y enamorado de su empresa.





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