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lunes, 20 de junio de 2016

SUEÑOS ROTOS





POR LA ESPIRAL 
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale


-Sueños rotos


Pocas veces en una semana se juntan tantas circunstancias con la capacidad de influir en el entorno más inmediato y también en el extrarradio tales como: el referéndum del 23 de junio en Gran Bretaña acerca de su permanencia en  la Unión Europea (UE) y las nuevas elecciones generales en España el domingo 26 de junio.

¿Han visto cómo están los parqués bursátiles más relevantes? ¿Y la olla de presión a punto de estallar en los mercados cambiarios de los países emergentes?

Persiste una enorme dependencia hacia las variables externas, a lo largo de estos días habrá una sensibilidad  a flor de piel a la espera de que hablen los ciudadanos británicos en las urnas de cartón. 

¿Se quedan o se van? Francia a través de su presidente Francois Hollande y sus cámaras empresariales han comenzado una defensiva para dejar muy en claro que si los británicos deciden su salida, por ende, se acaban los privilegios fiscales, arancelarios y comerciales  para todas las empresas inglesas -en territorio francés-, obtenidos gracias a pertenecer al club de los 28. 

A mí me parece que si después de este paripé  al final nos salen con su permanencia, en aras de la cordialidad y el respeto a un acuerdo cimentado desde 1957 evolucionado con grandes dificultades en el tiempo para construir la actual simbiosis, habrá que  fortalecer varias cláusulas  del acuerdo.

Porque si su subsistencia o persistencia (como se le quiera ver) dependerá de la voluntad de un grupo minoritario de eurófobos o del  arbitrio de cualquiera que pretenda lucrarse políticamente hablando con el asunto de permanecer o no entonces la Unión Europea terminará siendo un proyecto enterrado en este mismo siglo.

Quienes ensalzan  el proteccionismo es porque están dispuestos a desenterrar el paternalismo del Estado y dar cobijo a monopolios, duopolios, oligopolios y cárteles no precisamente para beneficiar al consumidor, sino todo lo contrario.

¿Tan mala es la competencia? ¿Es mejor en la consonancia de la globalización ir solos contra el mundo que unirse y hacer equipo? Hasta China que es China está creando asociaciones y bloques de pertenencia comercial. 

La pregunta es  realmente qué intereses son los protegidos cuando  la intención es abandonar un  club cuya membresía otorga  más beneficios que perjuicios; en verdad de qué sirve levantar una muralla medieval cuando la comunicación ya ha traspasado todas las fronteras. 

Lo molesto en todo caso lo que hacen los políticos en Gran Bretaña con lo del Brexit es un chantaje y una manipulación y para todos quienes somos contrarios a estas deleznables actitudes, la UE debería comenzar a cocinar una especie de código de permanencia y blindaje.  
A COLACIÓN
La UE no es un proyecto inacabado se trata de un ente vivo en evolución y con muchos escollos sueltos, la misma crisis humanitaria de los refugiados sirios ha dejado desnuda su incapacidad de respuesta, la ausencia de sincronía para tratar el delicado asunto. 

En cambio se han revelado las enormes diferencias que permean entre sus países miembros e inflamado los odios y la xenofobia de una minoría europea porque recordemos además que no hace mucho los europeos se estaban matando entre sí. Por alguna razón especial ninguno de los otros continentes han experimentado dos grandes guerras mundiales como sí aconteció en Europa quizás forme parte de su ADN. 

Por esa razón, el denodado esfuerzo de conjuntarse en la UE y en la eurozona, es de alabarse y el proyecto debe tener continuidad porque  además es  garante de la paz interna... de un progreso mucho más uniforme entre sus pobladores.

El sueño truncado de Gamal Abdel Nasser de edificar el Panarabismo como eje unificador del mundo árabe a partir de la década de 1960, lo lograron los europeos con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

¿Quién dijo que era fácil? Si tres países como son México, Estados Unidos y Canadá  con el TLCAN,  en 22 años de tenerlo firmado y vigente, no han podido avanzar un peldaño más para fortalecerlo y derramar mayores beneficios y eso es porque tanto Estados Unidos como Canadá  ven con temor las enormes brechas que les separan de su socio más débil.

Así es que para continuar con vida, el proyecto europeo debe blindarse de otro Brexit, del ascenso de los eurófobos al poder y de gente que como Pablo Iglesias en España acarician el sueño del endiosamiento personal para llegar a controlar el botón de mando y entonces poner lo logrado en décadas, muy de patas arriba, en cinco minutos. 





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