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miércoles, 27 de julio de 2016

LA COSTEÑA ¡SIN SABOR!






POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia


-La Costeña ¡Sin sabor!


Que levante la mano quien nunca haya comprado un producto de La Costeña y es que se trata de una de las marcas de chiles, salsas, conservas y frijoles mejor posicionadas en la mesa de los mexicanos, por esa razón es inadmisible que unos empleados se ufanen por orinar en los chiles que serán envasados, vendidos y consumidos de buena fe por nosotros, los consumidores. 

¡Y lo exhiben! Aunque honestamente confieso no es la exposición en las redes sociales lo que me consterna,  es todo aquello que podemos inferir acontezca internamente en el control de calidad de los insumos utilizados por la empresa.

La Costeña que en siete años más cumplirá su primer centenario de existencia desde su fundación,  sus directivos no pueden descargar toda su ira en un par de trabajadores que socarronamente -supongo- gastaron una broma de mal gusto aparentando liberar sus fluidos urinarios sobre de una de las bandas donde transitaban los chiles jalapeños. 

¿Y el jefe de control del Departamento de Calidad? ¿Y los mandos medios? ¿Y los supervisores de cada equipo? ¡Ahhh! Eso pasa cuando las empresas van eliminando gente, reduciendo sus equipos para ajustar sus gastos ahorrándose en costos fijos léase sueldos, salarios y prestaciones. 

Cuando eliminan puestos, algunos claves, con la nómina de cada mando medio se emplean a tres trabajadores temporales unos muy seguramente con contratos a medio gas, por supuesto no se sienten parte de la empresa; no se ponen la camiseta son aves de paso. 

Desde luego que, como consumidora, demando una explicación, los directivos ante el escándalo mayúsculo han salido a dar la cara, aclarar una situación que las imágenes circuladas por las redes sociales dejan por sí solas muchas dudas. 

Ahora amenazan con descargar su furia jurídica contra los dos ex trabajadores muy bien tienen todo el derecho de hacerlo pero también deberían quedar expuestos los contratos laborales  de tan soeces personas.

¿Lo hicieron por venganza? ¿Por provocar un daño moral y de imagen en dicha marca de raigambre? ¿Por sentirse explotados o maltratados? ¿Cuál es el móvil detrás para inclusive tomarse una foto infraganti para  mostrarla en la red universal?

Honestamente no creo que se nos borre de la mente, de la noche a la mañana, porque queda sembrada la duda, y pienso además en el elevado grado de exposición de los  consumidores a malajes como éste. ¿Y si escupen? ¿Si arrojan mocos?  ¿En cuántas otras tantas empresas acontecerán episodios así y nosotros ni por enterados?

El manejo de los alimentos para enlatarlos, envasarlos o procesarlos es delicadísimo y cada vez observamos más casos de todo tipo quizá porque ahora con el Facebook, Twitter, Google y Yahoo las noticias -buenas, malas, bulos o estupidez y media- vuelan literalmente. 

Nadie está inmune, hace cinco meses en San Diego, California la empresa Bumble Bee Foods LLC retiró del mercado 31 mil 579 cajas de atún enlatado advirtiendo de su contaminación.

Tampoco hace mucho, a principios del mes, en Girona, España varios bomberos enfermaron gravemente debido al consumo de un bote de judías blancas cocidas  marca Bonpreu contaminadas con una toxina botulínica. 
A COLACIÓN
 Me viene a la cabeza, a colación del caso de La Costeña, la cantidad de cosas indebidas que me he encontrado en varios productos procesados a lo largo de mi  historial como consumidora. 

Recuerdo un algodón flotante en una lata de Coca-Cola (jamás volví a beber una); una tuerca en una lata de sardinas, algo no identificado en otra lata de duraznos en almíbar, ¿y a usted amigo lector?

Yo no creo que la producción masiva sea óbice para preservar la  higiene  y la calidad de la materia prima alimenticia, aquí lo que debe reforzarse son dos aspectos: 1) La responsabilidad social corporativa de las empresas para con sus clientes, sus trabajadores y además con el medio ambiente. Sigue faltando mayor compromiso, sin importar su tamaño, deben ser corresponsables de su quehacer y del grado de impacto en la salud pública. Un producto en mal estado puede matar a una persona 2) Los organismos públicos y privados dedicados a las normas de control y excelencia empresarial nos están fallando a los consumidores en la medida que salen a la venta muchos productos, no nada más alimenticios, sino inclusive dietéticos etcétera que no tendrían por qué estar al alcance de nuestra mano. 
Digo, no se vale...






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