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lunes, 8 de agosto de 2016

GAS INCENDIARIO




Columna publicada el viernes 5 de agosto de 2016

                           POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale


-Gas incendiario



Se trata de la quintaesencia del nuevo rostro de la Guerra Fría que a contrario sensu puede en cualquier momento desencadenar una gran conflagración si las condiciones del mercado y la tirantez geopolítica siguen acorralando al oso ruso. Su economía es una de las más afectadas con el cambio de tendencia bajista en los petroprecios y sus compañías estatales están perdiendo dinero por las dificultades de concretar los proyectos de gasoductos y oleoductos por el Mar Negro hacia Europa. Además reducen sus aliados, enfriándose hasta con los turcos.

Si Putin no puede entenderse con Ucrania ni con Turquía, la pregunta es por dónde seguirá bombeando vía el Mar Negro su gas y su petróleo. Un tercio del  gas consumido por  los europeos es ruso y cerca de la mitad pasa por Ucrania.

Rusia es el mayor exportador de gas natural del mundo, cerca de un 15% del total exportado en el planeta es ruso y un 76% de las exportaciones del maná natural tiene a la UE como destino esencialmente Alemania (24%), Italia (11%), Francia (6%) y Reio Unido (6%).

Pero malhaya sea el destino que los rusos tengan que depender ahora para comerciar sus recursos energéticos de un ex antiguo aliado reconvertido en república independiente y con el que mantiene sendos rifirrafes. La adhesión de Crimea -separándose de Ucrania- es un punto álgido que la OTAN sigue condenando y Ucrania exigiendo: que Rusia les devuelva Crimea.

Precisamente,  los proyectos energéticos rusos en el Mar Negro, muchos gasoductos están en vilo por su malas relaciones con Turquía y Ucrania.
A COLACIÓN
Hace poco Putin  detuvo el proyecto Turkish Stream. Se trata de un gasoducto desde Rusia a Turquía por debajo del Mar Negro para bombear gas al sur de Europa, una capacidad de 63 mil millones de metros cúbicos, que ha quedado en vilo y con Europa como víctima.

Hace más de 14 años los rusos inauguraron Blue Stream,  el gasoducto submarino de mayor profundidad en el mundo -a más de dos mil metros bajo el Mar Negro- conectado con Turquía tiene una capacidad de 16 mil millones de  metros cúbicos de gas.

La magnífica obra de ingeniería involucra a  varias empresas de distintos países: "Blue Stream Pipeline BV es el propietario de la sección submarina de la tubería, incluyendo la estación de Arkhipo-Osipovka, mientras que Gazprom es propietaria y opera la sección terrestre en Rusia de la tubería, la sección terrestre turca es propiedad y operada por la compañía energetica turca BOTAS".

Con el nuevo proyecto de Turkish Stream, el presidente ruso quería salvar los escollos político-militares que lo confrontan con Ucrania, pero con las recientes  diferencias con Erdogan ante el enfrentamiento sirio y el derribo del caza ruso se ha quedado cancelado. 

Por su parte, Nord Stream desde el año de 2005, va tejiendo como una telaraña de tuberías  la unificación debajo  de la tierra y  el mar se trata de una compleja red con una capacidad de 55 mil millones de metros cúbicos de gas.

Putin también se ha enzarzado en modernizarla y reconducirla para  meterla por el Báltico. La ampliación de Nord Stream no se ha detenido arrancó desde finales del año pasado y tiene como meta reducir el tránsito del gas a través de Ucrania ir menguando esa dependencia después de 2020. La obra está a cargo de Gazprom, la holandesa Shell, la alemana EON y la austríaca OMV.

Nord Stream 2 prevé la construcción de dos gasoductos submarinos desde Rusia hasta Alemania a través del Mar Báltico, con una capacidad agregada anual de 55 mil  millones de metros cúbicos de gas.

Putin desenmaraña su táctica  energética hacia Europa tratando de vadear a Ucrania, así entre decisiones de ampliar o construir busca nuevos socios que le hagan ganar dinero a Rusia y no perderlo como ha sucedido en  los últimos años con una baraja de obras inconclusas para Gazprom; el gigante estatal Gazprom  controla el 17% de las reservas de gas del mundo y lo exporta a más de treinta países. 

Otro proyecto truncado es South Stream también pasaría por debajo del Mar Negro, evitaría a Ucrania y llegaría desde Turquía  a suelo europeo vía Bulgaria o se pensó en determinado momento por Grecia pero no fue posible.

Bulgaria se negó a albergar los tubos rusos en sus entrañas,  Putin les recordó que su negativa  dejaría a los búlgaros sin ingresar anualmente más de 400 millones de euros por el permiso de tránsito de su gas. Así es que South Stream, con una capacidad de 63 mil  millones de metros cúbicos de gas, sigue siendo un sueño en el papel.

Por último está el tendido de Yamal, desde Rusia para surtir de gas a Polonia, Eslovaquia y Hungría, en vigor desde hace tiempo y con estudios de una posible fase de expansión dado  que cuenta con un potencial de 33 mil millones de metros cúbicos. La expansión es estudiada vía Bielorrusia para extender una red  de 15 mil millones de metros cúbicos en funcionamiento después de 2018.

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