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lunes, 5 de septiembre de 2016

LA CANICULA DEL G20








POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
@claudialunapale



-La canicula del G20


El cónclave que anualmente aglutina a un grupo de países, los más industrializados, junto con otro grupo de las economías emergentes constituido bajo el G20, recién refrendó en China su vocación procambio climático. 

    Lo han hecho precisamente dos de las potencias líderes económica y comercialmente hablando, empero, también las que por su demografía, dinámica y expansión industrial son las más contaminantes del mundo: Estados Unidos y China. 

Desde el año pasado en París aconteció la histórica reunión COP21  me refiero a la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático a la que inclusive el propio Papa Francisco invitó a reflexionar y tomar conciencia de la relevancia vital de descarbonizar el actual modo de producción.

Es, se nos dijo, un paso en su conjunto mucho más allá que el Protocolo de Kioto (1997) digamos una forma de reactualizarlo a la realidad del planeta y de sus más de 7 mil millones de seres humanos que lo habitamos en 2016.

Si bien hasta París -asolada por el terrorismo- llegaron 170 países de distintas ideologías, culturas, razas, credos y democracias para signar en la COP21 a finales del año pasado; sin lugar a dudas, la reivindicación de este fin de semana en China sede de la reunión del G20 me parece muy relevante. 

Sobre todo porque apunta a ser un compromiso en firme, palabra de caballeros no de cobardes, entre Xi Jinping, presidente de China y Barack Obama, todavía mandatario de Estados Unidos. 

Y subrayo el "todavía" porque en escasos dos meses serán las elecciones presidenciales en la Unión Americana y existe tal nivel de incertidumbre y nerviosismo en el entorno porque si gana Donald Trump tendremos una política internacional bastante alterada.

Por lo pronto el presidente Obama se ha tomado la foto con su homólogo chino y ambos han refrendado la necesidad de restringir la emisión de gases contaminantes a fin de limitar el aumento de la temperatura global en menos de 2 grados centígrados; precisamente "la calentura" del planeta es lo más angustiante.

Desde 2014 venimos registrando "años históricamente más calientes" se replicó el año pasado y éste,  que todavía patalea, no canta mal las rancheras para desgracia nuestra. 
Y es que si los seres humanos andamos vueltos locos pues los demás seres vivos también tienen alterado su ciclo  biológico-reproductivo y me refiero a plantas, flores, semillas, cultivos y desde luego a los animales.

Descarbonizar al planeta es todo un enorme desafío y cómo no si está además densamente poblado no se trata únicamente de que las industrias reduzcan sus emisiones se trata también de que nosotros mismos como seres racionales eliminemos en lo más posible nuestra huella ecológica. ¿Usted lo hace?

China que cuenta con 1 mil 357 millones de seres humanos  y Estados Unidos con casi 320 millones de habitantes llevan décadas mareando la perdiz enfocados en su propio ritmo expansivo industrial y demográfico sin atender los protocolos internacionales en la materia, sin considerar que el daño provocado a la atmósfera no circunscribe a su área geográfica sino que atañe a todo el mundo. 
A COLACIÓN
Después de ocho años en el poder  éste será el último G20 al que asistirá el presidente Obama, y seguimos sin ser mejores que hace cuatro, cinco y hasta ocho años atrás. 

Han sido dos cuatrienios durísimos a nivel global, la recesión larga, profunda y compleja que hemos sufrido no tiene siquiera parangón en la debacle de 1929; el crack bursátil de aquella época paliado después con una oleada de políticas keynesianas  es peccata minuta frente a lo padecido actualmente. 

Ahora ni Keynes es la respuesta máxime con  el sistema de pensiones a punto de eclosionar en casi todos los países industrializados y emergentes; y con el llamado Estado Benefactor navegando solo en la barcaza de Dante rumbo al averno. 

Sumado a que la recuperación económica es endeble cada vez hay más factores combinándose entre sí desatando fuerzas negativas en lo económico, financiero y bursátil. So pena de reconocer el fracaso del actual modo de producción no nada más en lo ecológico-ambiental sino mucho más sensible  en lo social con más de la mitad de la población mundial pobre. ¡Por si faltaba!








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