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viernes, 9 de septiembre de 2016

MEADE, EL HOMBRE SENSATO





  POR LA ESPIRAL
   Claudia Luna Palencia
  @claudialunapale


-Meade, el hombre sensato


Desde que arrancó el  año comenzó a caer incesantemente cierta granizada incómoda en el tejado de Luis Videgaray, el economista egresado del ITAM, que al frente de la árida cartera de Hacienda se mantenía como la mano de confianza del presidente Enrique Peña Nieto. 

El hombre que dejó corto de tamaño a Francisco Gil Díaz, el político que también ocupó la misma cartera de Hacienda  durante la égida foxista y que por sus afanes persecutorios contra los evasores obtuvo el mote de "el fiscal de hierro". 

En los últimos cuatro años, Videgaray se obsesionó con convertir a Hacienda en un verdadero ente proveedor de los ingresos fiscales necesarios para las arcas gubernamentales, para compensar la menguante aportación de los ingresos petroleros vía las exportaciones ante el shock del mercado de los energéticos. 

Para compensarlo -al menos se ha intentado- nuevamente las ideas geniales recayeron  en apretarle las tuercas y la fiscalización justo a las personas físicas y morales cumplidas. Es decir, mirarlos con lupa de desconfianza a fin de ver si realmente declaran lo que deberían declarar pero  olvidándose nuevamente del enorme mercado que es la economía informal; hoy por hoy, más de 20 millones de personas subsisten inmersas en sus redes. 

Se trata pues de un enorme conglomerado de personas físicas que trabajan para empresas y personas morales ilegales y fantasmas que evaden al fisco, lo hacen los primeros y los segundos.

Para Videgaray la fórmula pasaba por maniobrar con el IVA, el ISR y otros impuestos directos e indirectos; exigirle al contribuyente el cumplimiento de una serie de obligaciones mensuales, trimestrales y anuales con cuentas bancarias registradas ante la autoridad fiscal y por si fuera poco pasando por el escaneo del iris además de las huellas dactilares. 

Honestamente está muy bien que el gobierno se ponga las pilas con tales requisitos, pero... ¿por qué siempre impactando a los mismos? La asimetría fiscal se borrará en México el día que todas las personas físicas y morales que movilizan la economía informal y subterránea presenten sus declaraciones como el resto de los mortales. 

La línea se diluirá cuando tributen hasta las mujeres que ejercen la prostitución, un proyecto que inclusive se estudia ya en diversos países de Europa; y de una vez por todas se resuelva el dilema de qué hacer con el narcotráfico hasta dónde legalizar su actividad.  

Para nadie es una sorpresa la más reciente decisión del presidente Peña Nieto dado que había mucho descontento contra la gestión de Videgaray, no nada más ciudadana sino también empresarial; en los pasillos cortos y en los largos, la gente se quejaba de la lupa fiscalizadora inentendible además en momentos en que los casos de corrupción suben como  la levadura. 

  Por no obviar que hasta el propio Augustín Carstens, gobernador del Banco de México y encargado de la política monetaria del país, se ha manifestado preocupado por la dinámica del endeudamiento con cuotas escandalosas y con la ralentización del PIB. 

  Dos variables fundamentales en manos de Hacienda, institución encargada del otro gran brazo de la economía como es la política fiscal y si no se entienden o no convergen la política fiscal con la monetaria francamente tenemos entonces un país rumbo al precipicio. 

De hecho hay empresarios que culpan a Videgaray (más que a los embates externos) de la devaluación del peso respecto al dólar con niveles históricos superiores a los 18 pesos por dólar. Lo aducen a su pésima gestión y nubladas decisiones. 
A COLACIÓN 
Pero más allá de descargar toda la ira contra el funcionario  que ya se fue (la mayor parte de los columnistas lo traen en jaque) quiero enfocarme en José Antonio Meade, egresado de la UNAM, convertido en pieza vital del ajedrez político del mandatario Peña Nieto. 

El economista y polifacético funcionario ha ocupado buena parte de las más relevantes secretarías de Estado: con el presidente Felipe Calderón se encargó de Energía  y después de Hacienda; en el actual sexenio pasó a Relaciones Exteriores, luego a Desarrollo Social y finalmente lo regresan a su lindero más natural que es ocuparse de la política económica y fiscal. 

No nada más ha sobrevivido al anterior gabinete panista en el recambio de otra administración que trajo de vuelta al PRI sino que ha logrado nadar en aguas  caudalosas sin ahogarse. Tiene mucho mérito  y hay que reconocerle la cantidad de conocimiento estratégico que ha venido absorbiendo del país y del México más profundo. 

Tiene a su favor, la inteligencia y la capacidad; algunos intentan candidatearlo prematuramente pero desafortunadamente Meade es más un técnico brillante que un político para patear el barro además de que le falta carisma y le sobra talante. Y eso en México no es suficiente para ser Presidente. 

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