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lunes, 14 de noviembre de 2016

HACIA UN NUEVO ORDEN MUNDIAL




                                          


                                         POR LA ESPIRAL
                                          Claudia Luna Palencia

           

-Hacia un nuevo orden mundial





        Dice Schumpeter en su teoría de los ciclos económicos que su dimensión tiene tres fases: largo, medio y corto plazo, el ex ministro de Economía austriaco (que vivió además la Primera Guerra Mundial) catalogó cada fase con distintos nombres.

            El largo plazo lo  bautizó ciclo Kondrotieff,  para el medio le puso ciclo Juglar y al de corto plazo lo identificó como Kitchin; todos y cada uno en honor a sus respectivos ideólogos.

            Desde mi perspectiva, como economista, el mundo entró en una fase de cambio de largo plazo desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, un ciclo de 40 a 50 años.

            Habrá historiadores que refuten a Schumpeter esgrimiendo que la Historia no está construida a base de repetición de ciclos sino que es más bien lineal, empero, para quienes creemos en el eterno retorno esta fase de nuestra contemporánea historia por la que atravesamos ya es harto conocida.

            ¿Es Trump y su victoria un fenómeno desconocido e inesperado? ¿Lo es la histérica efervescencia de las extremas izquierdas y derechas en Europa?¿Acaso es desconocida la xenofobia, los muros, las guerras comerciales, los ghettos y el proteccionismo en ciernes?

           Atendiendo a Schumpeter y a Kondrotieff nos aguarda una fase larga de readecuaciones geopolíticas y geoeconómicas por lo menos saldremos de ella después de 2050.

            Seguramente por ello hay tanta inquietud en Europa porque la asunción de Donald J. Trump amenaza todo cuanto se construyó en el entramado internacional tras finalizar la Segunda Guerra Mundial.

            La OTAN es una de estas significativas instituciones cuyo futuro inmediato es totalmente  incierto, el nuevo presidente electo de Estados Unidos está en contra de su funcionamiento dado que considera que la Unión Americana aporta demasiado para su gasto de defensa colectivo y echa en cara que Europa no tenga su propio ejército común.

       Trump quiere que cada país se pague su propia defensa militar  y que deje de prevalecer el derecho de defender a un país miembro de la OTAN cuando es violentado o atacado por un tercero.

            Muy peligroso  porque de por sí con todo y la OTAN más la ONU, la humanidad ha padecido varios importantes conflictos bélicos, ahora sin dicha mediación la paz será todavía más frágil.

           En Europa temen una alteración en las relaciones diplomáticas de hecho están tan intranquilos que Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ya le envió  una carta de invitación a Trump para tener “un encuentro cuanto antes”.
A COLACIÓN
La vuelta al pasado, el eterno retorno. Algunos analistas prevén un replanteamiento de la relación de fuerzas entre Estados Unidos y sus socios europeos; el papel de Estados Unidos junto con Europa en el tema de Siria, Turquía, Ucrania y Crimea. Precisamente Petró Poroshenko, presidente de Ucrania, en una misiva  a Trump subrayó que aguarda que “Estados Unidos siga ayudando a Ucrania contra la agresión rusa”. La tensión en el traspatio europeo instalada en el Mar Negro es un grave foco de conflicto con intereses cruzados entre la UE,  Ucrania, Crimea y Rusia como el malo de  la película.

            La diplomacia de la Comisión Europea ve con cierto recelo que Estados Unidos, bajo la égida de Trump, ceda sitio a Rusia en algunos conflictos abiertos en los que la UE se ha mantenido como contrapeso sobre todo en el tema de los derechos humanos.  La reconfiguración de las relaciones Estados Unidos y Rusia es un eje que tendrá consecuencias directas en Europa.

            No  menos tensión provoca el tema de Al Qaeda, el ISIS, Irak, Libia y Siria todo eso agitado en una  licuadora con el terrorismo como ingrediente. A la UE le angustia tener fronteras más seguras y menos porosas contra el terrorismo de células.

            Por lo pronto, Trump todavía no toma posesión y ya tiene urgentes invitaciones de diversos mandatarios del mundo que quieren verlo “cuanto antes” ni siquiera ocupa aún la Casa Blanca y ya hay numerosas e inflamadas protestas ciudadanas contra todo lo que él representa.           


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