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viernes, 25 de noviembre de 2016

INCERTIDUMBRE EPÍTETO DE OSCURIDAD



                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia

           


-Incertidumbre epíteto de oscuridad








Ayer en Madrid aconteció el 18 Foro Latibex convocado –como ya es tradición- por Bolsas y Mercados Españoles (BME) una cita imperdible para las grandes empresas latinoamericanas que cada vez están más interrelacionadas con España y por supuesto con Europa.

Hasta el bello edificio de estilo neoclásico se desplazaron empresarios, asesores y gestores de fondos, ejecutivos, directivos de distintas áreas de estudios económicos e investigadores de diversas partes de América Latina… por supuesto de México.

 A lo  largo de la intensa jornada de debates y disertaciones variopintas dos palabras predominaron poderosamente, por si quedaba duda alguna de la consternación en el escenario internacional: Trump e incertidumbre; incertidumbre y Trump.

En este juego de variables el orden de los factores no altera el producto, es más la mayoría de los participantes en la Bolsa de Madrid coincidieron en señalar que reajustaron sus expectativas macroeconómicas tras la victoria del candidato republicano.

Toda vez que como resultado hay una conclusión somera que es menester tomar en cuenta: el corto plazo avizora la oscuridad y el mediano plazo también. Ojo, incertidumbre no es sinónimo de pánico, no pretendo convocar  tal sensación pero sí puntualizar que ante la bruma de no saber bien qué podemos esperar en los primeros 100 días de gobierno de Trump lo mejor es mantenerse precavidos.

La primera mitad  del próximo año servirá para ir perfilando el cambio de rumbo  que el nuevo inquilino de la Casa Blanca pretende dar aunque cabe recordar no se trata de  una dictadura,  señoras y señores, no es Venezuela es una democracia en donde ambas Cámaras ostentan un peso preponderante.

Algunos cambios ya se atisban tanto en política monetaria, cambiaria y fiscal porque el magnate pretende un súper dólar, recuperar las tasas de interés elevadas (política monetaria restrictiva) y bajar los impuestos en determinados sectores (política fiscal expansionista) todo ello aderezado de un sector gubernamental mucho más comprometido en la construcción y creación de infraestructura; además se anticipa un  mayor gasto militar.

Para Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM Iberia y Latam,  la fortaleza del dólar combinado con tasas de interés elevadas son “la tormenta perfecta” para los mercados emergentes.

La región latinoamericana será una de las más impactadas primordialmente por la toma de decisiones del nuevo mandatario estadounidense, y dentro de este caleidoscopio, México en primerísima instancia.

Desde luego Estados Unidos no tirará su recuperación económica por el precipicio después de aciagos años de empantanamiento tras estallar la crisis de las subprime, en obvias circunstancias si una de las turbinas del mundo crece esto le beneficiará también a los países emergentes pero igualmente habrán efectos colaterales dado que un billete verde más fuerte abarata las importaciones para la Unión Americana, le da al consumidor el espejismo de una mayor capacidad de compra;  hacia el exterior preocupa  la subida de tasas de interés porque  las economías con apalancamiento en dólares lo resentirán por la vía del tipo de cambio más caro y por el costo de la deuda al  pagar tipos más elevados.
A COLACIÓN
Para Delia Paredes, directora de Análisis y Estrategia de  Grupo Financiero Banorte, el panorama en sí mismo es de “mucha incertidumbre”  todo cuanto se pensaba poco probable ha sucedido este año: la consumación del Brexit, el triunfo de Trump hasta  los colombianos rechazaron el acuerdo de paz con las FARC.

“Ha sido un año bastante peculiar al que no le han faltado fuerzas antiestablishment y por el momento, la única esperanza es que Trump sea mucho más moderado respecto de su discurso de campaña todo depende de la propia arquitectura del sistema norteamericano”, advirtió Paredes.

Durante su intervención en el Latibex, la especialista fue bastante enfática para dejar bien claro ante los inversionistas y ejecutivos presentes en el parqué español que tampoco se trata del fin del mundo para México, porque la economía está en mucho mejor posición que respecto de 2008 o de 1994.

“Estados Unidos, sus empresarios, tienen tantas inversiones en México que Trump no creo que recurra a dañarlos ni mucho menos a derrumbar todos los cimientos del NAFTA. Por ahora lo que debemos ver es la evolución del tipo de cambio que podría cerrar este año en 21.5 pesos por dólar y llegar hasta los 23.5 pesos por dólar en 2017”, confió la especialista.

Por lo pronto el factor Trump y la incertidumbre son  los peores enemigos de los mercados, tanto como echarle una cerilla  a un leño bañado en gasolina. Y esto apenas comienza…


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