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jueves, 29 de diciembre de 2016

"NO BUSCAMOS NI CONFLICTOS NI ENEMIGOS: YURI KORCHAGIN"


                          Yuri Korchagin, embajador de la Federación de Rusia en el Reino de España






     “No buscamos ni conflictos ni enemigos: Yuri Korchagin”
                                Por Claudia Luna Palencia




En “Los hermanos Karamazov”, Fedor Dostoievski redactó con calcárea precisión: “Algunos aseguran que el infierno tiene un escondrijo en el cual fabrican los diablos las horquillas con que atormentan a los condenados”.  El meollo es que, más allá de las letras, el infierno puede ser un sitio en cualquier parte del mundo en el que los problemas sean inacabables.

Inacabables y repetibles sobre todo para quienes no consideran a la Historia como una sucesión lineal de acontecimientos, sino más bien una forma de orbitar entre ciclos.

Precisamente, Nikolái Kondrótiev, un destacadísimo economista ruso se convirtió en el padre de la teoría de los ciclos largos cuya duración puede fluctuar de 48 a 60 años.

¿Es Donald Trump y su victoria un fenómeno desconocido e inesperado? ¿Lo es la histérica efervescencia de las extremas izquierdas y derechas en Europa?¿Acaso es desconocida la xenofobia, los muros, las guerras comerciales, los ghettos y el proteccionismo en ciernes?

Ya hay inclusive analistas y especialistas en geopolítica y geoeconomía aventurando el devenir del contexto internacional a partir de un rebrote de la Guerra Fría.

Esa sombra oscura que logró disiparse gracias a una serie de reformas emprendidas en la entonces URSS con la Glásnost y la Perestroika (1985), que prosiguió con el desmantelamiento del bloque soviético, la caída del Muro de Berlín (1989) y los relevantes acuerdos para contener  y reducir el arsenal nuclear en un 50% signados entonces por el presidente Mijail Gorbachov y su homólogo estadunidense Ronald Reagan.

Uno de los convenios es de enorme envergadura: el Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto (INF por sus siglas en inglés) relacionado con la eliminación de los misiles balísticos y de crucero nucleares o convencionales cuyo rango de actuación tuviera un alcance medio, de mil a 5 mil 500 kilómetros y corto, de 500 a mil kilómetros.

En la actualidad el INF corre el riesgo de desaparecer, en parte porque Estados Unidos ha hecho caso omiso de lo firmado en el papel en 1987, y se ha empeñado en gastar 300 millones de dólares para construir un escudo antimisiles de la OTAN en el norte de Polonia apenas a 250 kilómetros de Kaliningrado… Territorio ruso.

El  mismo Kaliningrado al que el presidente Vladimir Putin ha ordenado fortalecer el sistema de Defensa Aeroespacial apuntándolo, en contraparte, hacia Europa. Las piezas  van moviéndose con precisión en el tablero global.

Acontece a tal punto que resulta insoslayable ignorar una vorágine de recelos mutuos en la medida que los conflictos crecen y las discrepancias parecen no tener fin con asuntos altamente sensibles como Crimea, Ucrania y la devastadora guerra de Siria.

Hay una gélida tirantez entre Rusia con Estados Unidos y la mayor parte de los países europeos aglutinados en la Unión Europea (UE). Una Guerra Fría 2.0 que recibe una andanada serie de críticas, condenas y primordialmente temores por lo que pueda acontecer en un futuro inmediato, una que para Occidente tiene nombre y apellido: Vladimir Putin.

Sin embargo, para Yuri Korchagin, embajador de la Federación de Rusia en el Reino de España,  no hay tal en  primera porque no hay divergencias ideológicas.

“Algunos países que no han superado los estereotipos de la Guerra Fría a veces suelen percibir tal actitud de nuestra parte como una señal de debilidad y tratan de imponernos categóricamente sus condiciones. Se equivocan. Es la señal de nuestra disposición a cooperar y tener amigos”, desmonta categórico.

Hace unos días la revista Forbes nombró al mandatario ruso “el hombre más poderoso del mundo” un podio que lleva ocupando por cuarto año consecutivo, según la clasificación que realiza la editorial estadunidense.

En cuanto foro internacional aparece, el presidente Putin aprovecha para reiterar la  buena disposición de Rusia para buscar cauces de cooperación y entendimiento dentro de un mundo que no necesariamente tiene porque ser unipolar.

Para Korchagin esta actitud es simple de entender según lo explica en  exclusiva para Vértigo: “Por eso el principio básico de Rusia es resolver todos los asuntos internacionales vía diálogo, enfoques colectivos y consensuados”.

El destacado diplomático nacido en Vorónezh inició su andadura en las relaciones internacionales precisamente en México cuando le fue encomendada una misión diplomática en el país azteca del que guarda gratos recuerdos con  “inmenso cariño”.  “En primer término agradezco este interés de la prestigiosa revista mexicana, pues hace 40 años empecé mi carrera diplomática en México”, asevera afectuoso.

Así desde la sede de la embajada en la calle de Velázquez custodiada en su perímetro por diversos guardias civiles, Korchagin desmenuza su postura para reinterpretar los acontecimientos actuales.


-En 2016 tal parece que se siente un cambio de rumbo en la geopolítica con Rusia como un actor preponderante, ¿estamos atestiguando el resurgimiento del poderoso oso eslavo?

-           El simple hecho de llevar a cabo una política exterior independiente y defender intereses nacionales se interpreta a veces como “renacimiento de las ambiciones”. Es la lógica que divide al mundo en los amos y los peones. Les invito a ver el Concepto de la Política Exterior de Rusia aprobada por el presidente Vladimir Putin el 30 de noviembre de 2016 que determina como la máxima prioridad de nuestra diplomacia garantizar las mejores condiciones externas para un desarrollo sostenible del país. Por eso el principio básico de Rusia es resolver todos los asuntos internacionales vía diálogo, enfoques colectivos y consensuados.


-Entonces…

-           No buscamos ni conflictos, ni enemigos. Sin embargo, algunos países que no han superado los estereotipos de la Guerra Fría a veces suelen percibir tal actitud de nuestra parte como una señal de debilidad y tratan de imponernos categóricamente sus condiciones. Se equivocan. Es la señal de nuestra disposición para cooperar y tener amigos.


-No obstante,  en el escenario internacional hay la percepción de que el  mundo se encuentra en una nueva Guerra Fría, ¿cuál es su opinión al respecto?

-           Es otra paradoja de la actualidad turbulenta, del emergente nuevo mundo multipolar. La base para la Guerra Fría no existe,  no hay divergencias ideológicas. Después del fin de la Guerra Fría nuestro país hizo mucho para eliminar la herencia de la época de confrontación, entre otras cosas, retirando las tropas y armas de Europa del Este. Pero la única oportunidad de acabar con las líneas divisorias en el continente europeo se perdió debido a una expansión injustificada de la OTAN. En 2008 propusimos firmar un Tratado de Seguridad Europea basado en seguridad igual e indivisible para todos pero algunos en Occidente al sentir la frustración por no poder crear un mundo unipolar prefirieron volver a buscar un enemigo en Rusia. De este modo se justifica la propia existencia de la OTAN lo que provoca esta sensación de Guerra Fría.


La sensación en Europa es de una nueva Siberia en la capacidad de entendimiento entre el eje del Kremlin -desde euroasia-, hasta justo el otro extremo después del Canal de la Mancha.

En este tenor, la Comisión Europea reprocha la actitud hostil e injerencista por parte de la política rusa en el traspatio de Europa del Este,  un hecho que tiene visiblemente de los nervios a los  estrategas de Bruselas porque bien a bien no saben qué hacer con Ucrania y entonces sostienen la misma política ambigua que, por ejemplo, al respecto del tema de los refugiados sirios.

            Ucrania aspira a ser miembro de la OTAN y de la Unión Europea (UE) pretendiendo mirar más hacia Occidente, aunque desde Bruselas han implementado un acuerdo bordado bajo una serie de corchetes.

El Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea firmado en 2014 tiene más objetivos de intercambio comercial, inversiones, combate a la corrupción y temas de derechos humanos; y primordialmente un denodado interés estratégico por parte de las economías europeas dependientes de las importaciones de gas y petróleo.

Y aunque ha pasado por  una serie de polémicas internas en la UE, la asociación no contempla que Ucrania sea parte del club europeo, ni existe un compromiso más allá de lo comercial.

En un  marco de recriminaciones entre vecinos distantes, al respecto le preguntamos a Korchagin, ¿qué ha  pasado con las relaciones con la UE? ¿Quién es el agresor y quién es el agredido? A lo que el embajador respondió: “Somos vecinos, compartimos el mismo espacio europeo. Lo que  está ocurriendo entre Rusia y la UE no es una iniciativa nuestra. Hace pocos años Rusia y la UE avanzamos mucho en constituir cuatro espacios comunes: 1) economía; 2) libertad, seguridad y justicia; 3) seguridad internacional; 4) ciencia, educación y cultura. La UE frenó la cooperación”.


-¿Hay  forma de replantear las relaciones para lograr un mejor entendimiento?
En contrapartida, Korchagin autocuestiona: “¿Qué podemos hacer para resolver las diferencias artificiales y luchar juntos contra las verdaderas amenazas del mundo contemporáneo?”

Para el diplomático la respuesta más asertiva consiste en “reanalizar nuestras relaciones y volver a basarlas en los principios de igualdad, sinceridad, respeto recíproco de los intereses y ventajas mutuas”.

            En este contexto,  el diplomático ruso insiste  en atraer la atención al informe de los politólogos españoles de la Fundación Alternativas llamado “Una Rusia más europea para una Europa más segura” que invita a salir del actual impasse en las relaciones entre la UE y Rusia.

“Una de las ideas expuestas en el documento reza que en vez de una nueva Guerra Fría basada en la disuasión de Rusia, la UE debe aceptar a Moscú como una gran potencia con la que es necesario trabajar para construir un espacio de seguridad compartido”, agrega reflexivo.

Empero de cara a la segunda década del siglo XXI no está resultando nada fácil transmutar de la unipolaridad a la multipolaridad de fuerzas, hay muchas resistencias y esencialmente grandes focos estratégicos. El Mar Negro lo es.

El Mar Negro comparte  costas con Turquía, Georgia, Rusia, Crimea, Ucrania y Bulgaria sitios por los que se convergen las rutas de trasvase de los recursos energéticos.

Lo que hay en sus entrañas marítimas son las tripas de los gasoductos  rusos que surten de gas a una Europa energéticamente dependiente de las importaciones de petróleo y de gas natural.  Y también que el Mar Negro es un enclave militar relevante por su inmediata salida al Mediterráneo y la cercanía con el Mar Caspio.

En los últimos años ha sido escenario de diversos roces geopolíticos entre  Rusia y Georgia; Ucrania y Rusia  todavía latente con la adhesión de Crimea "a la patria rusa" y sorpresas como la intentona de golpe de Estado en Turquía que el presidente Recep Tayyip Erdogan ha denunciado de haberse fraguado desde Estados Unidos.

Y toda esa presión recala en la Unión Europea  porque el traspatio neurálgico que le interesa tener pacífico  y bajo su control -el Mar Negro-, es un mar hirviente de problemas.
Si el presidente Putin no puede entenderse con Ucrania o no lo hace con Turquía, la pregunta es por dónde seguirá bombeando vía el Mar Negro su gas y su petróleo. Un tercio del  gas consumido por  los europeos es ruso y cerca de la mitad pasa por Ucrania.

Rusia es el mayor exportador de gas natural del mundo, cerca de un 15% del total exportado en el planeta es ruso y un 76% de las exportaciones del maná natural tienen a la UE como destino esencialmente Alemania (24%), Italia (11%), Francia (6%) y Reino Unido (6%).

Desde la visión de Korchagin “tampoco hay que exagerar” en cuanto a tratar de equiparar la tensión actual acumulada en la zona comparándola con la crisis de los misiles en la década de los setenta del siglo pasado…

-           El Mar Negro y la OTAN hay una enorme confluencia de interés estratégico, ¿qué tan cerca estamos de un conflicto de escala mayor por un roce entre Ucrania y Rusia?
-           No exagere. Pero la mirada retrospectiva a la crisis de los misiles puede ser muy pedagógica. Se sabe que entonces para Estados Unidos resultó inaceptable el acercamiento de la infraestructura militar de otro estado a sus fronteras. LA URSS y los Estados Unidos lograron la solución en aquel entonces. Ojo,  lo que sucede ahora es el acercamiento de la infraestructura militar de la OTAN a las fronteras de Rusia que nos causa legítima preocupación desde el punto de vista de la seguridad. Lástima que la OTAN no muestra  capacidad de buscar solución.

Para lo que después Korchagin aclara:

“Usted habla del roce entre Ucrania y Rusia, pero mí país no es parte del conflicto. Rusia sí  desde el inicio de la crisis en Ucrania ha reclamado la solución pacífica y dialogada entre las partes en conflicto ucranianas que prevé las reformas urgentes, pactadas en los acuerdos de Minsk. Hay que cumplirlos, no hay otra salida de esta crisis. Y deben ser cumplidos por Kiev”.



- ¿Cuál es el reproche de Rusia hacia la OTAN?
- Ya le contesté sobre lo que nos preocupa de la OTAN y le invito a ver el asunto desde esta óptica: ¿quién se está acercando a quién?



            Dentro de unos días, el próximo 20 de enero, Donald Trump, tomará posesión de su cargo como presidente de Estados Unidos, un hecho que ha levantado ya demasiada expectación en la aldea global sensibilizada  por el futuro de las relaciones internacionales. Pero no todos ven al republicano con ese mismo síntoma de temor, para otros es una especie de oportunidad.

-           ¿Considera que con el presidente electo Trump se puede enfriar la tensión geopolítica acumulada hasta el momento entre la UE y Rusia? ¿Qué opina de la propuesta de Trump de reorganizar la OTAN?

-           Cuando los líderes políticos comprenden la necesidad de restablecer el diálogo entre Rusia y el Occidente eso comprueba la visión estratégica que tienen sobre las relaciones internacionales. En lo que se refiere a la OTAN, no formamos parte de esta Alianza la cual consideramos como un atavismo, sobre todo, después de haber desaparecido el Pacto de Varsovia.


-Además tenemos a Siria, es un pozo sin fondo, ¿por qué no hay una gran alianza internacional para erradicar al ISIS?

-           El Presidente de Rusia Vladimir Putin en la 70 sesión de la Asamblea General de la ONU propuso crear una alianza internacional para la lucha contra el flagelo terrorista. Si no hubiera sido por intereses geopolíticos egoístas que hasta ahora impiden la formación de tal alianza, esta podría ser un instrumento eficaz para lograr la solución política del conflicto sirio y crear condiciones para que los propios sirios elijan su futuro dentro del estado laico y unido a base del Comunicado de Ginebra del año 2012, así como la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. Al fin y al cabo tenemos el mismo enemigo común: “el terrorismo internacional”.

-           ¿Cómo avizora 2017 considera que será posible pacificar Siria?

-           Si todas las partes sirias, incluyendo a la así llamada “oposición moderada”, sin que nadie trate de monopolizar el derecho de voto en nombre de toda la oposición, se ponen a negociar con el apoyo de la ONU y la comunidad internacional,  la paz la veremos más temprano que tarde.



No todo desde luego es política y relaciones internacionales, la economía desempeña una variable clave, Rusia lo sabe con un sistema de mercado aunque la mano  estatal sigue presente en diversas áreas.

Uno de los cometidos del presidente Putin es intentar diversificar la economía no depender tanto de las industrias extractivas y es que guardan una correlación directamente proporcional. De acuerdo con el Banco Central de Rusia, si en el ámbito internacional la cotización del crudo  se sostiene por debajo de los 40 dólares por más de ocho meses, por ende, el PIB ruso se contraerá un 5 por ciento.

El año pasado, el  PIB per cápita de los rusos se ubicaba en  25 mil 400 dólares en una población de 142 millones 423 mil 773 habitantes  es el décimo país más poblado del mundo; su industria  es básicamente extractiva, manufacturera y de servicios mientras el sector agrícola representa el 4.4% del PIB.

Su fuerza de trabajo está compuesta por 74.89 millones de trabajadores, el 63% labora en el sector servicios y el 27% en la industria;  su tasa de desempleo es del 5.4% y el 11.2% de la población se encuentra por debajo de la línea de la pobreza.

Las exportaciones rusas tienen en China, Alemania, Italia, Turquía, Bielorrusia y Japón a sus principales mercados no sólo para el petróleo y gas también para los metales, la madera y sus derivados, químicos y artículos militares.

Rusia es el principal exportador de gas natural del mundo con 201.9 billones de centímetros cúbicos, es el segundo exportador de crudo con 4 millones 594 mil barriles de petróleo diarios después de Arabia Saudita.

En el renglón de las reservas es el séptimo en crudo con un estimado de 103.2 billones de barriles y en gas natural se ubica como el segundo tras Irán y figura en el selecto grupo de los cinco poseedores de este recurso energético renovable: Irán, Rusia, Qatar, Turkmenistán y Arabia Saudita.

Con el relanzamiento del eje Moscú-Ankara, al parecer el mandatario ruso tiene amplios planes con Erdogan no nada más reiniciar la construcción del gasoducto Turkish Stream sino también edificar una central nuclear en Turquía.

- ¿Qué balance haría del desempeño económico de Rusia a lo largo de 2016?
- Mucho mejor de lo que predicaban algunos políticos extranjeros que pronosticaron el derrumbe de nuestra economía por las sanciones impuestas por  Occidente. En 2017 nuestro Ministerio de Economía espera el crecimiento de 0.8% del PIB; en 2018 de 1.8% y en 2019 de 2.2 por ciento. El Fondo Monetario Internacional y la agencia Moody´s se mostraron aún más optimistas pronosticando el crecimiento de nuestro PIB el año que viene en 1.5% y 1.1% respectivamente. Los autores de las sanciones de hecho han estimulado a los empresarios rusos para aumentar la producción nacional en tales esferas como agricultura, industria manufacturera, altas tecnologías ofreciendo de este modo alternativas a la importación.

-           ¿Cuál ha sido el impacto de las restricciones impuestas por la UE al comercio con Rusia?
-           Primero hay que dejar claro que las sanciones son ilegítimas, pues fueron impuestas por la UE en contra de las normas de la ONU y la OMC. Estas sanciones tenían por objetivo empeorar nuestra economía y bienestar del pueblo pero no lo lograron. Sancionan no sólo comercio, también personas. Veamos el listado de los rusos vetados para entrar en la UE, hay ministros y  parlamentarios.  ¿Cómo podremos dialogar y solucionar las divergencias si una parte no admite a los representantes de la otra?  Pero lo más absurdo de las sanciones es que resultaron dañinas para sus autores. Mire, nuestro intercambio comercial con la UE bajó el doble  de 417 mil millones de euros en 2013 a 235 mil millones de euros en 2015. Lo mismo con Alemania  de 80 a 40 mil millones de euros y con España de 11 a 5 mil millones de euros. Las pérdidas de las economías de la UE se estiman ya en 100 mil millones de euros, más de 785 millones corresponden a España que estaba entre los cinco  primeros exportadores de alimentos a Rusia y ahora bajó en posiciones. Para algunos ciudadanos europeos estas cifras significan la pérdida de empleo, de ingresos fijos o incluso de un negocio familiar. La pregunta es: ¿a quién beneficia esta situación?


Y beneficiar desde luego no beneficia a nadie que las relaciones entre los países vuelvan a un escenario salpicado de dificultades y malos entendidos, nadie quiere que las llamas del infierno terminen devorándolo. ¡Tan bonito que es el mundo! ¡Diría Chéjov!







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