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viernes, 27 de enero de 2017

#VISADOPARAESTADOUNIDENSES



                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale





-#Visadoparaestadounidenses



A ver si México y sus políticos, empresarios y su gente toman de este desafío, de los coletazos del presidente Donald Trump, la oportunidad para dejar a un lado las diferencias y unirse en las coincidencias.

Trump, que no es ni políticamente correcto ni incorrecto, sino más bien un empresario millonario con una mentalidad de negocios “time is money” se siente por encima de toda la jerarquía imparable para hacer y deshacer a su antojo; no es político, por ende, no tiene miedo de la jauría.

Pero eso no lo hace incontestable ni irrefutable, la nación que él lidera conserva el brillo militar que lo acostumbró a ser el policía del mundo después de la Segunda Guerra Mundial  gracias a  las dos bombas nucleares lanzadas sobre de Japón.

A cambio ha perdido fortaleza económica, financiera y comercial, estamos hablando del país más endeudado del mundo, China y Japón son las economías que poseen la mayor compra de deuda norteamericana. El billete verde ha cedido poderío después de Bretton Woods, otras monedas han ido disputándose el control del sistema monetario internacional.

China es una economía cuyo PIB en diversos años, sobre todo después de 2000, ha superado en tamaño a la economía estadounidense y es hoy por hoy el nuevo eje del comercio internacional. Son los inversores y comerciantes chinos los que se han reposicionado en América Latina.

¿A qué viene entonces el cuento de Estados Unidos, con su doble déficit gemelo, de imponer las condiciones  amenazantes y unilaterales que no son otra cosa más que la expresión de la voluntad de Trump? ¿Qué haría Estados Unidos sin China y sin México?

En su tozudez, el magnate olvida que una guerra arancelaria es contraproducente primordialmente para el consumidor final dado que se le traslada el impacto del pago del arancel al  producto.

 Todos los aranceles a la importación de los productos mexicanos los resentirá el consumidor estadounidense, no el consumidor mexicano; quizá su estrategia pase por hacer que la clase media compense el efecto mediante el súper dólar porque les da un mayor poder adquisitivo. Pueden comprar las importaciones más baratas por el efecto cambiario nada más que al exportarlas acontece lo contrario.

Es decir, no lo olvidemos, es comercio internacional de las lecciones básicas, las tasas arancelarias las termina pagando el consumidor final. Por ejemplo, vamos a suponer que México respondiera la estrategia del 20% de aranceles en la importación de los productos Made in México, correspondiendo con una tasa similar a las importaciones de los productos Made in USA.

Ojo aquí las consecuencias son visconversas porque el consumidor mexicano terminaría pagando doblemente por el producto importado desde la Unión Americana;  primero, porque el arancel que el país azteca impusiera tendría secuela de traslado al consumidor y segundo, el peso está devaluado respecto al dólar y eso implica poner más pesos para comprar el producto.

Así es que si Trump grava las importaciones eso lo absorberá el consumidor estadounidense y si México grava las importaciones estadounidenses le repercutirá por doble vía al consumidor azteca.  Entonces hay que ser muy inteligentes con la jugada de cómo responder.
A COLACIÓN
            Con base al pretexto de la amenaza real contra la seguridad y debido a la enorme porosidad de las fronteras aztecas tanto al norte como al sur de su territorio, no puede permitirse más que los estadounidenses ingresen al país únicamente con su pasaporte, sin exigirles una visa. #Visadoparaestadounidenses

            Tiene que hacerse efectivo y demandarlo igualmente con los centroamericanos, porque los mexicanos tenemos que velar por nuestras fronteras.

No es casualidad la implosión del tráfico de armas, órganos, personas, niños, secuestros, droga, violencia, mujeres violadas y muertas en las entidades que comparten la franja fronteriza con Estados Unidos.

No es tampoco un bulo que todos los criminales muchos hasta multihomicidas norteamericanos se fugan para esconderse en tierras mexicanas, no podemos seguir siendo el paraíso de la delincuencia de los estadounidenses.

Hace muchas décadas debió aplicarse un quid pro quo en las relaciones migratorias y trato de turistas entre México y Estados Unidos, y aquí además de ser un urgente asunto de dignidad, lo tiene que ser de seguridad.

           








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