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miércoles, 8 de febrero de 2017

AUTOS, ¿Y LA PATENTE AZTECA?





                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale



-Autos, ¿y la patente azteca?




No logro confirmar con datos de un organismo oficial si México es el sexto, séptimo u octavo productor de automóviles del mundo en 2016, pero lo que sí es una verdad incontestable es que la economía azteca figura entre los diez principales productores de vehículos del orbe.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) el año pasado México fabricó 3 millones 465 mil 615 vehículos ligeros un 2% más respecto de 2015.

También el año pasado se registraron exportaciones récord tras vender al exterior 2 millones 768 mil 260 autos un incremento marginal del 0.3%; la mayor parte de estas exportaciones, ya lo sabe amigo lector, en efecto el 77.1% fueron a parar a Estados Unidos.

La Unión Americana es nuestro mercado más natural: en 2016 México le exportó 2 millones 133 mil 724 unidades; le siguió Canadá que nos compró  246 mil 324 autos; América Latina en su conjunto adquirió 202 mil 306; Europa compró 115 mil 739; Asia 28 mil 214 y en África se exportaron 402 automóviles; en otras partes del mundo la exportación sumó otros 41 mil 559 vehículos.

 Según información de World´s Automotive, el año pasado en Estados Unidos se comercializaron 17 millones 465 mil 020 autos ligeros, los ensamblados en México y exportados a su territorio representaron el 12.2% del total.
A COLACIÓN
            ProMéxico nos recuerda que doce de los 32 estados de la República Mexicana son sede de diversos fabricantes automotrices, desde plantas deslocalizadas producen muchas de sus líneas de mayores ventas tanto adentro de la economía nacional como en el exterior.

            En la geografía patria hay desparramados más de 18 fabricantes internacionales, México les aporta su poderoso capital humano, su precisión, la entrega laboral incansable e infatigable así como su know how y por supuesto, además del talento, su baratísima mano de obra.

            ¿Por qué si México y su gente sabe cómo fabricar un vehículo no lo hace? ¿Qué le falta al país para tener sus propias industrias produciendo sus propias marcas de autos?

            Recientemente Carlos Slim Helú, el empresario más poderoso del país y la cuarta fortuna del mundo,  se asoció con JAC el fabricante chino de automóviles para situar una planta de fabricación y ensamblado en Ciudad Sahagún, Hidalgo.

            La alianza  fue realizada entre JAC y Giant Motors (Slim Helú tiene el 50% de las acciones)  es digamos una buena respuesta ante los embates de Donald Trump y su amago de taponear de aranceles la frontera de Estados Unidos con México.

            Sin embargo, hace falta más… mucho más esfuerzo. Repito como lo he dicho en anteriores columnas: la sinergia, sincronización y vinculación del aparato productivo  azteca con el estadounidense es de tal nivel de simbiosis que dudo que, otro país compartiendo frontera, esté así de vinculado.

     Por eso es que el huracán Trump debe servirle a México, sus empresarios y gobernantes, como un sacudidón extremo para reflexionar que poner el 90% de los huevos en  la misma cesta tiene riesgos, tarde o temprano.

         Y que no apoyar a tanta gente con tan inmenso talento significa que las ideas se fugan y que las patentes se abren pero en otro país,  la pérdida del ingenio mexicano se paga con un alto precio.

            A mí en lo personal me ha dado mucho gusto ver a ingenieros mexicanos  parir con sangre azteca a la marca Vuhl, obra directa de Guillermo e Iker Echeverría. Ellos han creado un auto deportivo de lujo -de esos de colección-, que va conquistando a selectas fortunas del planeta; casi todos coleccionistas.

          Me parece genial, pero y cuándo un auto para la clase media mexicana, uno que sustituya a los de la Nissan o a los de la alemana Volkswagen. En la India, tienen a Tata y se defiende con uñas y dientes ante las automotrices internacionales.






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