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viernes, 3 de febrero de 2017

TRUMP: LA ESPERANZA DEL IMPEACHMENT





                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale



-Trump: la esperanza del impeachment





De media le dan 18 meses a Donald Trump para continuar al frente de la Casa Blanca, aunque él ya tiene hasta su eslogan en aras de una nueva candidatura porque no quiere cuatro sino estar ocho años dirigiendo los destinos de Estados Unidos… prácticamente de la aldea global.

Ayer en Madrid asistí al IV Encuentro Anual para Chief Investment Officers  dedicado a  analizar el impacto de la incertidumbre política en los mercados y vaya que la geopolítica está convirtiéndose en la piedra angular, al menos en el corto plazo, sobre todo para asesorar las decisiones más inmediatas  relacionadas con las piezas de ajedrez del gran tablero de la economía global.

Para Iván Redondo, analista político, a Trump el escenario interno en Estados Unidos podría complicársele muchísimo tanto que en menos de dos años podría sucederle un impeachment (a lo Dilma Roussef) con las calles norteamericanas incendiadas de gente protestando contra él y su forma de hacer política; y en menoscabo de media aldea global volteada de cabeza ante sus provocaciones.

El magnate es un provocador en potencia, es la clásica persona a la que le pides paz y te manda como negociador a quien remata los cadáveres; va de “matón al natural”.

Ya no está siendo el mero asunto coloquial del día, la sorpresita inesperada como el Brexit, es la pretensión malsana de intentar gobernar el mundo, el universo entero, sentado en la silla con el botón de mando a un costado y con el teléfono en la mano izquierda hablando con un pull de líderes mundiales a los que les dice una sarta de estupideces.

Porque Trump tiene el NO tatuado en la boca, el pronto de negatividad,  todo lo que significa romper el viejo esquema, el orden preestablecido de las cosas le parece fenomenal;  el resto  hay que derruirlo según su visión taciturna.

Hay tanta bruma en el ambiente internacional que atreverse a dar respuestas fehacientes sería aventurarse a errar, como bien dice Ramón Casilda, economista del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

En la visión de Casilda, hay tantas variables en juego en el contexto externo que inclusive muchas de éstas juegan en contra de sí mismas, lo vemos por ejemplo en el caso de Reino Unido y el Brexit; esta semana el Parlamento británico dio luz verde para iniciar la ruptura con la Unión Europea (UE).

Se trata de un proceso inédito, es la primera vez que una economía (y no es cualquiera) se fuga del club de los 28 países de la UE, una que por décadas se resistió a adoptar el euro para no renunciar a la libra; una economía que además ha sido la más beneficiada, financieramente hablando, con la enorme cantidad de recursos de las grandes fortunas árabes que han ido a refugiarse al suelo británico amacizando lo que hoy conocemos como la City.

Su embajador en España, Simon Manley, como todo buen diplomático fue esquivo y bastante polite en medio de la dura metralla de preguntas suscitadas en dicho evento; lo más atrevido que dijo es que “la Rusia de Putin es una amenaza”.

El meollo es que la Rusia de Putin quiere ser un actor global fundamental y que toda persona bien instruida ya se dio cuenta que la Unión Americana, la de Trump, ha dado un paso pretendiendo aliarse con  la Rusia de Putin para desplazar a la China de Xi Jinping.  La gran duda es, ¿hasta cuándo se dejará usar la Rusia de Putin por la Unión Americana de Trump?
A COLACIÓN
            Manley, embajador del Reino Unido en España, cree que el Brexit no socavará las relaciones de su país con la UE y que todo culminará en 2019 o 2021 con un acuerdo de libre comercio entre su país y el conglomerado europeo.

            Pero como bien apunta Casilda y también Redondo, ¿cómo hará Reino Unido para navegar entre dos océanos irreconciliables entre sí? Por un lado, Estados Unidos con su nuevo mandatario proclamando una vuelta de tuercas en el proteccionismo y por otro lado, su relación con la UE en la que pretenden un acuerdo bilateral de libre comercio. ¿Ángel y diablo a la vez?

        El diplomático defiende que en el ADN de los británicos está el libre comercio “creemos en su poder y sé que debemos trabajar porque nuestra salida no afecte ni el comercio, ni a los empresarios ni a las relaciones de inversión”.

         Redondo por su parte cree que habrá un Brexit blando y que la UE no debe de olvidar de estrechar sus relaciones con Euroasia, mientras Casilda enfoca a que España y la UE tengan más presencia en América Latina. “Entendiéndola no como una sola América sino aprendiendo a negociar con ella de forma diferenciada”.


            Y por encima del caleidoscopio, a lo largo de estos días el nombre de México se ha escuchado por todos los rincones de Europa, en España su eco fue punto de discusión entre el PP y el PSOE; hay legisladores españoles que llaman a “defender a México ante Trump”. Históricamente  el país azteca ha sido una tierra de oportunidades, por favor nunca lo olvidemos…

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