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jueves, 2 de marzo de 2017

HERENCIAS EN ESPAÑA, ¿COMPUERTAS AL INFIERNO?





    Herencias en España, ¿compuertas al infierno?
                          Claudia Luna Palencia







Hacer en vida un determinado patrimonio  no es nada sencillo, detrás existe un arduo esfuerzo, por eso recurrir a un testamento para heredar es una forma de protegerlo al dárselo a las personas más adecuadas (casi siempre los hijos) a fin de garantizar que su usufructo terminará beneficiando a los seres más queridos.

Hay familias que mediante esta vía transmiten su caudal inmobiliario -de generación en generación-, casas, fincas u otros bienes inmuebles que llegaron a pertenecer hasta a los tatarabuelos siguen vigentes en la estirpe más joven.

Empero no siempre el camino para legar es un sendero de rosas aunque es mucho  menos espinoso que morirse intestado, en España algunos herederos no han podido gozar de la sucesión en toda regla por falta de dinero para cumplir con los impuestos marcados por la ley en el terreno de las sucesiones; primordialmente cuando hay propiedades.

Ha sido lamentable sobre todo para los afectados por ocho largos años de crisis económica, víctimas además del desempleo y si en determinado caso llegaron a heredar, en vez de servir como una especie de alivio ante su situación, si no cuentan con los medios monetarios suficientes no pueden hacer uso de lo que les dejaron.

De acuerdo con Antonio Gavín, presidente de Gavín Asesores, las renuncias de herencias en España se han disparado desde 2008 siendo Cataluña y Andalucía las comunidades autónomas con mayores rechazos.

Con base a información del Consejo General del Notariado, en España  de media sucede una renuncia por cada diez casos y casi todas es por la imposibilidad de  cubrir los impuestos de sucesión y otros gravámenes.

“Cuando los herederos no pueden hacer frente a las cuotas de los impuestos autonómicos y locales, sólo les queda financiarse por un banco para pagar esos impuestos. Si su capacidad económica no les permite asumir la carga de un préstamo, están condenados a renunciar a la herencia. Otra posibilidad es solicitar a la administración el fraccionamiento de la deuda, pero esta solicitud implica que se ha aceptado la herencia y se han realizado ya las liquidaciones tributarias”, explica Gavín.

En entrevista con Vértigo, el experto jurídico-legal puntualiza que pese a lo anterior, no siempre  se rehúsan por la carga tributaria y no necesariamente la rechazan  todos los herederos.

“De hecho es frecuente que solo alguno o algunos de los herederos renuncie a la herencia porque tiene deudas pendientes con Hacienda o bancos, y no quiere participar con sus parientes -en uno o varios inmuebles-, para evitar que pudiera afectarles un futuro embargo. Este tipo de renuncias se ha convertido en algo muy habitual, pero poco aconsejable porque puede derivar en consecuencias legales perjudiciales para el heredero deudor y para todos los demás herederos. Es preferible acudir a un profesional que estudie el inventario de la herencia y proponga un reparto que permita aceptarla a todos”.

         Aunque también persiste un nudo gordiano entre testadores y potenciales herederos: la imposibilidad de decidir qué hacer con la totalidad del patrimonio a quién dejárselo según su libre albedrío sin el corsé de una obligatoriedad preestablecida.

         Al respecto,  en España prevalece la Legítima,  que es la forma de garantizar mediante el derecho común que los hijos al menos hereden dos tercios del caudal. Se  trata de una ley aprobada en 1889 cuando se promulgó el Código Civil.

         Esto implica que la sucesión tenga el siguiente componente de reparto: 1) Dos tercios del patrimonio de un fallecido para los herederos forzosos como son hijos,  padres y cónyuges. 2) Para los hijos irán a partes iguales un tercio de la herencia, esto es la Legítima.  3) Otro tercio para que el testador favorezca según su criterio a alguno de los herederos; y 4) Lo restante para libre asignación.

         En los últimos años una parte de la ciudadanía ha reclamado la potestad de poder desheredar sin argumentar motivo alguno ya que los requerimientos para hacerlo  por ley están relacionados con las siguientes causas que puntualiza Carlos Lacaci, director del bufete Lacaci Abogados: “Si el hijo hubiera sido condenado por sentencia firme por haber atentado contra la vida de sus padres; haberles agredido física o psíquicamente de forma grave y habitual; el hijo que hubiera amenazado, mediante fraude o violencia, para que los padres cambien el testamento; haber negado  los alimentos al padre o ascendiente que pretenda desheredar; o  por maltrato o injurias graves a los progenitores”.     

Para abrir un procedimiento de este tipo, Lacaci recuerda que deberá probarse  ante el juez que los hijos han llevado una conducta del todo dolosa y muy grave en contra de sus progenitores. “En esos supuestos el juez puede sentenciar lo que coloquialmente se denomina desheredar a los hijos”.
         No obstante, recientemente en el País Vasco se aprobaron cambios en la Ley de Derecho Civil Vasco, y se convirtió en la primera comunidad autónoma donde se reconoce la opción de desheredar sin causa alguna; con la única excepción del hijo único.


¿DE LA GLORIA AL INFIERNO?

         Después del hito en el País Vasco es muy probable que otras autonomías pretendan emularlo aunque faltan todavía muchos cambios para hacer más expedito el proceso de testar-heredar y de eso le preguntamos al abogado Antonio Gavín.

Da la impresión de que recibir una herencia en España es como abrir la puerta del infierno, ¿por qué es tan complicado que los beneficiarios puedan hacer uso de la herencia, patrimonio de sus padres?

-Recibir una herencia es un hecho que va siempre asociado al fallecimiento de alguien que puede ser un pariente más o menos cercano, un amigo o incluso una persona a quien no se conoció en vida. En cualquier caso, para disponer del patrimonio del fallecido, sus herederos deben pagar previamente impuestos.

El Estado en España ha cedido a las comunidades autónomas la gestión y recaudación de los impuestos devengados por la sucesión. Con carácter general, el Impuesto de Sucesiones se pagará en la comunidad autónoma de residencia del fallecido, con independencia de dónde estén los bienes. Si existen inmuebles, además del impuesto de la comunidad autónoma, los herederos deben pagar impuestos en cada uno de los municipios donde se hallen esos bienes inmuebles. Por supuesto, cada comunidad autónoma y cada ayuntamiento ha aprobado sus propias reducciones y otros beneficios fiscales, lo que en la práctica se traduce en que no cuesta lo mismo heredar en unas partes que en otras de España. Y no hablamos de diferencias pequeñas dentro de unos impuestos muy caros.

Por eso, la capacidad económica de los herederos para hacer frente a los impuestos, así como que existan o no disputas sobre el reparto, son los factores que más van a determinar que la tramitación de una herencia se haga de forma fluida… o se convierta en un suplicio.



 ¿Cuántos impuestos debe pagar el que hereda un bien inmueble?

-Los impuestos que gravan la sucesión son especialmente gravosos en el caso de parientes distintos del cónyuge y descendientes del fallecido o si la herencia contiene inmuebles. En estos casos, además de los impuestos autonómicos, existen impuestos locales que se calculan a partir del valor catastral del suelo de los inmuebles y este valor catastral se ha disparado al alza en los últimos años en la mayoría de los municipios. Muchas comunidades autónomas y ayuntamientos tienen establecidos importantes beneficios fiscales sobre la sucesión de la vivienda habitual del fallecido cuando los herederos son su cónyuge o descendientes. En otros grupos de parentesco y/o en inmuebles distintos de la vivienda habitual, la carga fiscal es muy importante;  en conjunto puede llegar a ser la mitad del valor del inmueble e inclusive  superar ese porcentaje.





¿Se grava también la herencia en dinero lo que hay en bancos o  fondos de inversión?

-Los impuestos autonómicos sobre la sucesión gravan todo el patrimonio del fallecido, es decir, saldos bancarios, depósitos, fondos, valores; etc.  Incluso, la ley reserva un valor para el denominado “ajuar doméstico” que se estima con carácter general en un 3% del valor de todos los bienes del fallecido. Los impuestos municipales devengados por la sucesión solo gravan el incremento de valor del terreno de los inmuebles, es decir, que no afectan a bienes muebles como el dinero.

PROTEGER EL PATRIMONIO



En España cada vez hay más familias que se plantean cómo proteger su patrimonio a fin de que prevalezca  de generación en generación, en opinión de Gavín es esencial planificar en vida la correcta forma de testar. No es nada más cuestión de hacer un testamento y un reparto.



¿Cómo debe proteger una familia su patrimonio para que verdaderamente los herederos puedan tomar posesión de éste sin tantas trabas y líos?

-Los trámites derivados de la sucesión, así como los impuestos asociados a la misma, son ineludibles. Sin embargo, se pueden tomar medidas de planificación de la sucesión para minimizar el impacto de esos impuestos llegado el momento. Por ejemplo, las donaciones. Pero no de cualquier bien ni en cualquier parte de España. La donación de inmuebles hay que estudiarla caso a caso pues la situación del bien o su antigüedad influyen y mucho en la carga fiscal final de la donación.

También está la forma de hacer el reparto de los bienes sobre los cuales los herederos pueden tomar medidas que disminuyan o retrasen notablemente y de forma absolutamente legal, la cuantía de los impuestos que deben pagar.



¿Qué hace Hacienda al quedarse con los bienes de las personas finadas y cuyos familiares no pueden hacer uso de éstos?

-El Estado no hereda sólo cuando todos los herederos renuncian a la herencia. También hereda si no existen herederos o se desconocen. En cualquier caso, el Estado sólo puede ser nombrado heredero en virtud de una declaración judicial. De lo recibido, el Estado debe destinar dos tercios a fines de interés social; y un tercio a cancelar deuda pública, salvo que el Consejo de Ministros resuelva, total o parcialmente, darle otra aplicación.




 A su juicio qué debería cambiar de la ley de herencias para evitar que se vuelva una trampa mortal para los herederos…


-Las herencias que contienen dinero líquido suficiente para el pago de los impuestos no son un problema para los herederos dado que pueden cargar las cuotas contra las propias cuentas del fallecido. Sin embargo, las herencias en las que no existen bienes fácilmente realizables, predominan los inmuebles, se pueden convertir en un suplicio para los herederos. Una solución sería articular prórrogas automáticas del impuesto hasta que los herederos pudieran  pagar las cuotas de los impuestos. Tal y como está ahora mismo la legislación es imposible que los herederos puedan transmitir bienes de la herencia sin haber previamente satisfecho los impuestos. Asimismo ayudaría que la ley permitiera a los herederos hacer renuncias parciales de herencia a favor de las administraciones acreedoras del impuesto para que éstas se puedan cobrar las cuotas del impuesto a través  del valor de esos bienes.

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